El Culto a los muertos en la mitología Nórdica

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Publicado el 23/Ago/2011

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Parte I
Según las regiones y el tiempo, el culto y los ritos podían variar ya que los pueblos vikingos (o Nórdicos) no formaban un Estado único, sin embargo, no cabe duda que entre los pobladores de estos países existía la creencia de que había una alma.
Los vikingos practicaban dos tipos de entierros: cremación e inhumación. En los dos casos, el cadáver se enterraba dentro de una nave o un carro, supuestamente relacionada con la idea del viaje al más allá, inclusive llegando a la situación de enterrar con ellos caballos.

En especial, Noruega y Suecia practicaron la cremación como forma habitual; estas tumbas de cremación situadas bajo túmulos se hacían alrededor de granjas vikingas en las zonas no cultivables que solían ser las rocosas.
En los casos de incineración, el difunto era vestido (las mujeres con el vestido de boda) y adornado con joyas y broches llevando consigo también objetos de utilidad, eran incinerados en una pira (hoguera usada también para sacrificios); en acabar la cremación, los huesos y las joyas se recogían y se disponía de ellos de varias maneras según el lugar: en algunas regiones lo separaban y lo guardaban en una vasija de cerámica que era después enterrada en un hoyo, otros pueblos lo esparcían sobre la tierra echándole después más tierra encima o simplemente lo marcaban con piedras dispuestas de distintas formas (forma de nave, circular, triangular, con lados cóncavos...).
La otra práctica, la inhumación, se puede subdividir en los dos tipos de tumba encontrados:
-Tumba de cámara, consistía en cavar un hoyo de tierra y se revestía con madera, dentro se colocaba el cuerpo del difunto, vestido y con sus objetos de uso diario, en estas tumbas se metían caballos e incluso su esclava o concubina que elegía ir con él en el viaje al más allá*.
-Tumba con ataúd o mortaja, se introducía el cuerpo en un ataúd o envuelto en una mortaja.
* Primero hacen un entierro preliminar del cadáver y lo mantienen así durante diez días; mientras tanto, los familiares del difunto preguntan a sus esclavas quien quiere acompañar a su amo al más allá. La esclava que se presenta voluntaria recibe un tratamiento especial; se le regalan todo tipo de adornos, bebe, canta y se entrega a los hombres, mientras las demás preparan la ropa que el muerto llevará más tarde. Estas ropas son muy importantes en el ritual; para hacerlas se han apartado un tercio de los bienes dejados por el difunto; otra parte es para la familia y la restante para comprar la hidromiel que se consumirá durante las ceremonias de esos días, algunas de las cuales llegan a adquirir carácter orgiástico.

Parte II

Cabe destacar una forma ilustre y aún recordada por el honor que conllevaba de ceremonia de entierro practicada a personajes como los jefes Vikingos. A estas personas se las colocaba en una barca, vestidos con un traje confeccionado para la ocasión, comida, una bebida y objetos de valor. El difunto era acomodado en la cama en la que dormía junto a sus objetos, animales muertos e incluso una esclava que moría voluntariamente, tras esto dejaban la barca a merced del mar incendiándola con la ayuda de maderas y elementos inflamables. Este entierro de barca al mar era practicado además, de manera más humilde, por familias más pobres.
Los restos del barco de Oseberg son los restos mejor conservados de un entierro vikingo. En él se encontraron los restos de dos mujeres, una anciana y otra joven. Se cree que se trataba de una señora con su esclava, aunque sigue siendo un misterio.
Los antiguos pueblos del norte honoraban a sus difuntos, tanto que les hacían sacrificios en tiempos de cosecha, el 29 de septiembre era para ellos la fiesta de los difuntos y de las cosechas.
Algo muy importante, era enterrar a los muertos o que mueran dignos y satisfechos, es decir, si el difunto no ha sido sepultado, ha muerto con una situación jurídica incorrecta (como podría ser una ofensa no compensada) o no les gusta como sus descendientes han administrado su patrimonio, este puede volver transformado en un “Draugr que era el espíritu corpóreo del muerto que volverá a frecuentar los lugares que accedía en vida y molestará a sus parientes. Para evitarlo era necesario el “Duradomr”, proceso para obligar al muerto a estarlo según las normas. Mientras, los vivos han de seguir un ritual: deben de celebrar un festín los descendientes o herederos, han de hacer el “drekka erfi”, es decir, “beber” su herencia.
Cabe destacar que no todos los espíritus de los difuntos van al mismo lugar después de la muerte, pues los nórdicos, caracterizados por su faceta guerrera, solo dejaban entrar al Valhalla, un lugar paradisíaco en Asgar el reino de Odín, donde solo accedían a tal placer los muertos en combates, ellos creían que los Einherjar (espíritus de los muertos en combate) al morir una de las nueve bellas doncellas guerreras llamadas Valkirias vendrían a buscarlos guiándolos hasta el Valhala dónde Bragui* les daría la bienvenida. Por el contrario, los perdidos en el mar solían ir a merced del van Ægir que tenia un palacio en el mar y otros, como eran los muertos por vejez, enfermedad o condiciones inapropiadas para ir al reino de Odín llegaban al Niflheim el reino de Hela situado bajo tierra un lugar frío y tormentoso.
*Es el dios más sabio y elocuente.
Recordemos también que los dioses de la mitología nórdica son mortales y que muchos de ellos morirán en el Ragnarök, estos dioses también se ven influenciados por muertos a los cuales piden información como cuando Odín visita a una vidente del Hel (reino de los muertos).

Última actualización: 23/Ago/2011
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