El Temple y el Islam

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Temática » Religión / Corriente » Islam

Tipo de contenido » Historia

Publicado el 25/Nov/2011

Escrito por Magus.:.Tyr: 

“ Cuanto más profundizo en la Tradición, mejor conozco a los demás".
Esta afirmación es, por esencia, templaria. Ella sola da cuenta del verdadero paso ecuménico que consiste en retornar a la Fuente Única de todas las religiones, sean cuales sean sus niveles de evolución y de revelación. Según esto, la Orden es "universal", por consiguiente "católica" en sentido etimológico, "protestante" porque rehúsa toda desviación, e "islámica" en el sentido de que subordina las criaturas y la Creación a Su Creador. La semántica anquilosada de algunos doctores ciertamente que no dejará de conmoverse al oír esto... Esta actitud y este vocabulario son naturales al Temple, porque la paz de Dios y la auténtica fraternidad de los hombres no sabrían encontrarse en aquello que los separa, pero sí en aquello que los une. La misión del Temple no es la de "vender" los principios, pero sí la de desmantelar sin complejos las barreras artificiales de la exégesis teológica, exégesis divisoria de un imperio, el de Dios sobre la Tierra, condenándolo a abortar o perecer.
Además de otros motivos que ya examinaremos, en este sentido general la Orden del Temple actúa de Alianza entre la Cristiandad y el Islam, como en verdad así ocurrió en la era medieval. Seguro que no faltará el típico separatista cabalgando a todo galope que nos chillará que no puede haber concordancia entre los textos -a veces contradictorios en su absolutismo- del Evangelio y el Corán. De hecho, las apariencias vienen a veces en este sentido. Pero sabemos también que todo texto es portador de vida o de muerte según el nivel del que lo aborda. La letra es, en principio, un ataúd que nos aprisiona si no sabemos leer su espíritu vivificado a través de las épocas, de igual modo que las generaciones se forman con la sabiduría de la edad. Nosotros no enseñaremos a nadie ni la comprensión "objetiva" de los textos ni los testimonios sobre los accidentes inherentes al mismo. Viejo problema que traiciona la disposición real de la naturaleza humana es el de "tratar" sus alimentos según sus necesidades o sus caprichos. Así ocurre con el papel y el lugar de los textos en la realidad.
Según que el contenido esté considerado en estado bruto, en el de su absorción o en el de su digestión, su "valor" difiere, y su alcance, también, es decir, la resonancia que tiene en el sistema de referencias del lector y del uso que éste haga según su nivel de consciencia y de evolución, y todavía aún según los parámetros de aproximación y de condicionamiento de su encarnación. Para que esto se admita se requiere, evidentemente, otra visión del hombre, otra consciencia, otro conocimiento de sí mismo. Y todavía será preciso que los textos le sean familiares. Muchos católicos, incluso entre los más practicantes, cuando no entre los integristas, por desgracia dan prueba demasiado a menudo de una crasa ignorancia de los textos evangélicos que, cuando los leen, lo hacen con un asombroso caudal de torpeza. ¿Por qué se permiten, pues, juzgar, los textos sagrados de los demás? Lo mismo ocurre, seguro, en el lado musulmán, en el que, sin embargo, la salmodia del santón está más extendida que la recitación evangélica en Occidente.
Ninguna religión se escapa a este defecto, que contradice la práctica y la fe. En cuanto a conocer los libros de los demás, esto ya es otro asunto. ¿Cuántos maestros de la Iglesia Cristiana, en el tiempo de las Cruzadas, habían leído realmente el Corán? ¿Y cuántos, entre los doctos musulmanes dirigentes del Islam, conocían el Antiguo y el Nuevo Testamento? ¿Cuántos eruditos, hoy en Occidente, juzgan el mundo musulmán perfectamente ignorantes de sus bases religiosas? Así, a través de los siglos y de sangrientos malentendidos, fundados en las diferencias y no en las aproximaciones, se habrán enfrentado la Cristiandad y el Islam a partir de ilusorias diferencias.
Nadie, o muy pocos, han accedido, pues, al común tesoro escondido. Por haberlo hecho, nuestros antepasados de la Edad Media fueron tachados de apóstatas por el más trágico fanatismo inquisitorial. No fue, ni jamás será para nosotros, los Templarios, motivo de oposición o vana comparación los textos del Corán y del Evangelio, ni jamás intentaremos convertir a los fieles de una religión a la otra y viceversa. De lo que se trata es de acoplar dos polaridades complementarias en una comunidad espiritual, en una obra de convergencia que le está asignada. No está lejano el tiempo en que, más allá de las irreductibilidades de la letra, cristianos y musulmanes, saliendo de sus catacumbas intelectuales, comulguen en la Fe Viviente del Mismo Dios Único, que es el suyo, como lo es de todos los hombres. No hay mayor sincretismo de esto que el Oficio Religioso Templario, en el cual, y en ciertas ocasiones, después de la Comunión Trinitaria, se hacen eco el "Padre Nuestro" y "Al Fatiha": “En el Nombre de Dios, Clemente y Misericordioso, Gloria a Dios, Maestro del Universo, El Clemente, el Misericordioso, Soberano del Día de la Retribución. Es a Ti a Quien adoramos; es a Ti a Quien imploramos socorro. Guíanos por el Sendero Recto, por el Sendero de los que Tú has colmado con Tus Beneficios, de los que no han merecido Tu Cólera y que no se han extraviado jamás". Ni los “Pobres Soldados del Cristo", ni los musulmanes autorizados apostatarían jamás de sus tradiciones respectivas. ¿Dónde se ve aquí el sectarismo? Los unos y los otros podrían responder invocando el Corán: “La Fe es la Luz, el Aliento y la Defensa de la Vida" O, como dice San Juan: “La Victoria que triunfa en el mundo es nuestra Fe" porque esta Fe es la misma para unos y para otros, sea cual sea su formulación. Dicho en otros términos, el "Tawhid", dogma fundamental del Islam, se encuentra entre los Cristianos, los cuales lo reconocen a su manera: "Lo absoluto de la naturaleza divina se cumple en el aniquilamiento de la naturaleza humana, de modo que el último estado del hombre retorna a su primer estado llegando a ser lo que era antes de existir" Para nosotros, los Templarios, esto quedó muy claro en Mi Búsqueda del Grial, de Peronic… ¿Y la Búsqueda del Grial no es acaso el regreso hacia el estado adámico antes de la "caída"? Así, pues, es preciso saber a qué nivel aceptar los textos y en qué plan situar su significado.
Del mismo modo, Mahoma no pretendía expresar otra cosa más que la Verdad en parábolas. Se dirigía directamente a un pueblo de pastores y no exclusivamente a los iniciados. Sin motivo, los comentadores de los dos bandos se encarnizaban en discusiones sobre el Dios Único, en contra o a favor de una pretendida "asociación" de otras divinidades con Dios, o sobre el sentido del Dios Uno en Tres "Personas". Las denominaciones de "Padre", "Hijo" y "Espíritu" pueden no ser más que acomodaciones lingüísticas, necesarias a unos e inútiles a otros. Del Impronunciable al Manifestado, hay inevitablemente -y los musulmanes no dirán lo contrario- distintos grados en los planos y en las cualidades. En el umbral de la "Boca del Padre" comienza y concluye la vibración de lo Creado. Cuando el Corán pone en la "Boca del Padre" esta palabra: "(Nosotros) le enviamos a María Nuestro Espíritu..." (Sura l9). este "Nosotros" y este "Espíritu" revelan un evidente fondo común entre los Cristianos y los Musulmanes. Y esto es lo único que importa. En este punto, muchos místicos musulmanes no se han dejado engañar. DJALâL ed DîN RûMî (1207 - 1273), contemporáneo de San Luis y de San Francisco de Asís, habla en estos términos del nacimiento espiritual :
"El alma universal ha entrado en contacto con el alma parcial y esta última ha recibido de ella una perla que ha guardado en su seno. Gracias a este ligero roce de su seno, el alma individual ha quedado en cinta como María de un Mesías de maravilloso corazón; no el Mesías que camina sobre el mar y la tierra; sino del Mesías que está más allá de las limitaciones del espacio. Así, cuando el alma ha sido fecundada por el Alma del alma, por tal alma el mundo queda fecundado. Cuando el Hijo del Hombre haya nacido dos veces, pondrá el pie sobre la cabeza de todas las causas, más allá de los horizontes y de los cielos. Y no tendrá habitáculo al igual que los espíritus y las inteligencias. Nuestros intelectos no son más que sus reflejos. Caerán como sombras a sus pies. Cada uno de nosotros tiene un Jesús en sí. Pero mientras los dolores de parto no se manifiesten en nosotros, nuestro Jesús no nacerá".
Rûmî todavía añade: Cuando la Palabra de Dios penetra en el corazón de alguien y cuando la inspiración divina llena su corazón y su alma, su naturaleza es tal que Alá reproduce en Él un niño espiritual siendo aliento de Jesús que resucita los muertos. La llamada de Dios, sea velada o no, otorga lo mismo que le ha otorgado a Miriam (Maria). Los que estáis corrompidos por la muerte en el interior de vuestro cuerpo, volveréis de la no existencia a la Voz del Amigo. En verdad, esta Voz proviene de Dios a través del Servidor de Dios. Parafraseando la Sura 19 del Corán, Rûmî , evocando la Anunciación en la que el Espíritu Santo, bajo la forma de Djegrail (Gabriel), se presenta a María, dice: Surge ante Ella, como la Luna y el Sol. La belleza sin velo se dirige fuera del Sol que aparece por Oriente. Florece como una Rosa ante Ella, como una imagen, levantando la cabeza fuera del corazón. María, fuera de Sí Misma, exclama:
“Me refugio en la Protección Divina”. Y el ángel le dice: “No temas. Soy el Fiel Mensajero del Señor. No Te alejes de los elegidos de la Divina Majestad. No Te alejes de los Santos Confidentes... ... Mi Morada se encuentra en el Invisible. Tan solo mi aspecto exterior está delante de Ti. iOh, María, mira bien, porque soy una Forma difícil de percibir! Soy a la vez una Luna Nueva y una imagen en el corazón. Cuando una imagen llegue a Tu Corazón y en él se establezca, ella vivirá en Ti donde quiera que Tú vayas. Yo soy la Luz del Señor, la Aurora Verdadera. Toma refugio en Dios a través de Mí. Yo soy la eternidad de la imagen del que es Único Refugio. Porque existe una unión más allá de toda descripción o analogía entre el Señor del hombre y el espíritu del hombre”.
AL HALLAJ dice: El alma del místico es comparable a María. Nuestras conciencias son una sola Virgen donde solo el espíritu de la Verdad puede penetrar. HAFEZ, el más grande poeta lírico del Islam (primera mitad del siglo XIV), dice: Si la efusión del Espíritu Santo dispensa de nuevo Su ayuda, otros harán a su alrededor lo que el Mismo Cristo hiciera. SANAï, uno de los más grandes poetas místicos de Irán, un poco anterior a Rûmî, dice en El Jardín de las Verdades Sutiles: Si tu alma no pasa por el Viernes de la Crucifixión, no llegará al día de la Resurrección. Cada uno de estos textos, hasta en su más íntima expresión, podrían ser reivindicados por cada Templario, dada su esencia profundamente crística.
El Islam, el Corán en particular, atribuye a Jesús y María un lugar privilegiado. Se buscaría vanamente el equivalente en algún texto hebraico, si no es bajo las alegorías proféticas del Antiguo Testamento. Extrañamente, después del Gólgota, nada. Sobre María, el Corán (III, 42, 45, 47) escribe: Los ángeles dicen a María: Dios Te ha elegido. Te ha librado de toda mancha. El Te ha elegido entre todas las mujeres DEL UNIVERSO. ¡Oh, María! Consagrada eres del Señor; adórale e inclínate ante Él con aquéllos que Le adoran. Este es el relato de los misterios que te revelamos. Los ángeles le dijeron a María: Dios Te anuncia Su Verbo. Se llamará El Mesías, Jesús, Hijo de María, honrado en este mundo y en el otro. Hablará a los hombres desde ni niño en la Cuna y de adulto y será el nombre de los Justos. Señor -responde María- ¿cómo es que voy a tener un hijo? Ningún hombre Me ha tocado. Es así -contesta el Ángel- que Dios crea lo que desea, Cuando Él decreta una cosa, dice: "SEA, Y ASI ES".
En el Occidente cristiano, la Virgen María es con frecuencia representada de pie sobre la media luna. En el simbolismo templario, la doble luna, blanca y azul, corresponde a María, Madre de Jesús, representada también sobre los altares de nuestras criptas, por la cruz latina con los mismos colores entre la Tau negra y la Cruz roja y oro de brazos iguales y exactos en forma de M. Y no es una casualidad que este simbolismo aparezca en el Islam. Es también el grafismo de la letra NOUN, decimocuarta del alfabeto árabe (ﻥ) cuyo simbolismo, altamente significativo, evoca el Santo Grial, llevando el signo de la unidad que expresa la Luz Divina, el Espíritu de Dios manifestado ocupando el Santo Receptáculo. Se le encontrará también en muchos paralelismos en la Cristiandad y el Islam, donde las aguas, las fuentes y la piedra se hacen eco profundo:
• El agua del bautismo cristiano y de las abluciones rituales del Islam
• Las aguas primordiales y celestes (María)
• La Virgen Negra y la Piedra Negra de la Meca
• La Virgen de la Roca y la Virgen de la Fuente (Lourdes, por ejemplo), los pozos de la Samaritana y los pozos de Zemzem, que Yavé hace brotar en la Meca para Agar e Ismael. En cuanto a Jesús, el Corán lo reconoce como:
Mensajero de Dios para confirmar el Pentateuco (Sura 6l-6).
El Mismo Jesús dice claramente: Él me ha dado el Libro y constituido en Profeta.
Ha querido que Yo sea bendecido en cualquier parte que me encuentre (Sura l9:30-2).
Dios ha dotado a Jesús del poder de hacer milagros, resucitar a los muertos (Sura III y V:110).
Ibn-Ul’Arabi, otro místico musulmán, considera a Jesús como el "Sello de la Santidad" y a Mahoma como el "Sello de la Profecía". El Corán precisa: iOh, María! ALA Te anuncia una palabra que emana de Él, cuyo nombre es Mesías, Jesús es hijo de María, que será ilustre en la vida inmediata y última y entre los próximos del Señor (Sura l9:40). La Sura 4:l69 afirma: El Mesías, Jesús, hijo de María, es el enviado por Alá, su PALABRA modelada por Él en María, y un ESPÍRITU emanado de Él... Ciertamente, teniendo como inflexible el principio de la Unidad Divina, el Corán rechaza la Trinidad Cristiana, negando en Jesús la hipóstasis de la Segunda Persona y el Espíritu Santo, o Tercera Persona.
Igualmente rechaza la noción de "María, Madre de Dios" (Theotokos) cuyo concepto les parece aberrante a los musulmanes, pues piensan que si Dios es Dios, no necesita tener Madre, pues Esta ocuparía a Dios Su Lugar. Son numerosos los versículos estigmatizando y fustigando como herejes a aquellos que caen en esto "pecado asociacionista".
Y podríamos evocar varios puntos, como la negativa del pecado original, de la Redención, de la Crucifixión, de la Muerte de Jesús, etc. Pero nuestro objetivo aquí no es el de hacer justicia a unos en detrimento de otros o a la inversa, pues caeríamos en una teoloqomancia que no cesamos del denunciar.
Desde el punto de vista templario, es suficiente, por ahora, saber que Jesús y María son comunes a la Cristiandad y el Islam. A los musulmanes, les diremos unas palabras que ellos mismos gustan de repetir: Busquemos lo que une y respetemos lo que nos separa A los cristianos, les citamos las palabras del Mismo Cristo: Hay varias moradas en la Mansión del Padre Y a unos y a otros les decimos: Sois hermanos, porque en alma y en espíritu sois hijos del Mismo Dios, del Mismo Padre, las criaturas del Único y Mismo Creador Islam y Cristiandad, en tanto que religiones, constituyen las dos ramas de una única y misma Revelación, la de MELQUISEDEC a ABRAHAM. Melquisedec, rey de Justicia, "sin padre ni madre, y sin genealogía", iniciado heliopolitano, había dado, hacía mucho tiempo la revelación total a Abraham. Abraham transmitió una gran parte de esta revelación a su hijo legítimo Isaac, pero la totalidad a ISMAEL, el hijo de su sirvienta AGAR.
A través de los tiempos, los dos depósitos han caminado hasta nuestros días, uno a través de ISRAEL, y el otro a través de los pastores iniciados de Arabia y África, donde Moisés, en el país de JETHRO los reconcilia por primera vez, después de haber recibido en los templos egipcios la parte de la luz heredada por aquéllos heliopolitanos de tiempos de CHEOPS.
Las dos ramas proseguirán su camino hasta el tiempo de los esenios , a los que se incorporarán, para preparar, con San Juan Bautista, los Caminos del Cristo. Después de Cristo, nuevamente las dos ramas separan sus vías respectivas y así continuarán paralelamente hasta los tiempos de la venida del Profeta en Arabia, Mahoma, en quien el Espíritu de Dios se expresa a través del alma de un apóstol cristiano "regresado".
El Tiempo habrá de decir quién fue. Está fuera de toda duda que Mahoma es beneficiado por la transmisión esenia.
En FATIMA, su hija, se expresa una figura marial y no es una casualidad el que - ¡oh coincidencia querida por el Cielo!- Nuestra Señora María se aparezca en FÁTIMA (Portugal) para entregar a los hombres, en particular a la Iglesia de Roma, una advertencia que por desgracia esta Iglesia se empeña en ocultar. Alí, primo y yerno del Profeta Mahoma por Fátima, su es posa, fue el origen de la querella sucesoria llamada de los "fatimitas" que da nacirniento a la rama musulmana chiíta (y por aproximación a los ortodoxos sunnitas). En el seno del cisma, se desarrolla el Ismaelismo, especialmente en Siria y en Persia, ya fuertemente iluminado en su propio genio, por la influencia egipcia en los tiempos antiguos. Es preciso recordar también que la pretendida "secta" de los Assacine (de assas: guardián) -injuriosamente calificados por los historiadores o bien fumadores de hachís o bien de vulgares asesinos- (qué estupidez!) juega un papel importante y determinante en la vocación de la Orden del Temple Medieval, tanto en su filosofía como en su aparato y estructura visible. Enlazando con el primer pacto que se les conoce oficialmente, nuestros antepasados reconstituirían una vez más una nueva etapa, una parte capital del "rompecabezas" de la Tradición Primordial, reuniendo en sí a los esenios por las dos vías paralelas.
Porque entre los tiempos de Cristo y los del Viejo de la Montaña, ya habían tenido lugar los "reencuentros", ya que en el año 688 había nacido en la Celtia Druídica, en Bretaña, la "Caballería de la Tabla Redonda", de la que viene la famosa leyenda del Grial. Peronnik, llamado Peronnik El Loco (en las escasas leyendas que lo invocan), nueva figura del Bautista, ocultaba bajo su seudónimo, a Raymond de Lusignan, Archimaestre de la Tabla Redonda, de la que fue el iniciador y que tuvo contactos iniciáticos con los sabios musulmanes de la época. Como lo fueron los esenios por los legalistas de Israel del mismo modo los "assasine" fueron tenidos como desviacionistas del mundo islámico por los "ortodoxos" musulmanes, y perseguídos y masacrados como lo serían los Templarios por la Inquisición oficial y romana, expresión del fariseísmo político cristiano. Los profetas, quienes quieran que hayan sido, jamás han conocido otra suerte. . .
Del mismo modo que los esenios poseían la única y verdadera "cábala" hebraica, los iniciados de los "assasine" del jeque Djepbel poseían el "batín", esoterismo, gnosis, ciencia de los números o -atrevámonos a decirlo - cábala musulmana. La Orden Ismaelita y la Orden del Temple (como los Caballeros de la Tabla Redonda) obedecían a la misma estructura madre, su tradición emanaba evidentemente de la misma Fuente, aquella misma que Jesús había venido a vivificar por el Verbo encarnado por El y que Mahoma vendría a sellar con su Revelación. Por encima de los campanarios y los minaretes, se trataba, se trata y se tratará siempre de restablecer el conocimiento de los antiguos sacerdotes egipcios, a través de los siete grados principales de la iniciación, por el egregor islámico-cristiano, y cuyos grados están representados por Adán-Noé-Abraham-Moisés-Juan Bautista-Jesús (no el Cristo) y Mahoma.
Estos fueron los sellos. De esta alianza esotérica y cabalística conocemos el símbolo: el BAPHOMET, contracción de los diminutivos BAP (tiste) y (Ma)HOMET . Toda otra interpretación no emanada de la Orden del Temple directamente no es más que pura fantasía.
Algunos dirán que las leyendas del Grial, después la de la Orden del Temple en su doctrina, fueron "inspiradas" por el Islam árabe, que plagiaron los elementos fundamentales, como también se dice que Dante había copiado o plagiado a AL- MAARI. Esto es desconocer totalmente los contactos y las transmisiones de boca a oído, que implicaban cambios en los dos sentidos y no podía tratarse más que de "soportes" de una u otra "inspiración", más verídica porque era más alta. En verdad, abierto a la iluminación, todo Iniciado que ha llegado muy alto y lejos en su Búsqueda, bebe directamente de la Fuente Única, la Fuente de las Fuentes, en la que recibe gradualmente las Luces necesarias. He ahí el permanente y verdadero Sabbat de los Sabios. . . La Luz del Verbo, refractada en el espacio y en el tiempo, puesta al abrigo de toda eternidad, produce colores diferentes.
Sería absurdo decir que los colores proceden unos de otros. Así, la verdadera Tradición es Una. Única y Unificadora de todas las interpretaciones, aún de las más contradictorias, así como el blanco y el negro y la luz y las tinieblas se funden en la Unidad de Dios. La Verdad es Una. Puede tener distintos lenguajes y varias vías de aproximación, pues desde los cuatro rincones del Universo se puede acceder a la Montaña Santa.

"Cristo y Mahoma cabalgan juntos"
Miniatura Persa

Fuente: http://knol.google.com/k/daemon-lvperco/el-temple-y-el-islam/ox67e6kyephv/7?hd=ns#


COMENTARIOS Y OPINIONES: 

Arabella: 

El Judaismo, Cristianismo e Islam, son una continuación de la anterior, creo que esto es evidente. Y debido a esto hay muchas similitudes entre ambas.
Yo del Judaismo no puedo hablar porque no se mucho sobre este tema, pero del Cristianismo e Islam si (lo que pasa que has puesto un texto tan largo que se me ha olvidado todo lo que iba poner).
Con respecto a la figura de Jesús (Isa para los musulmanes) hay pequeñas diferencias, desde el momento de su nacimiento. Ambas comparten la anunciación del ángel Gabriel, pero difiere en que, para los cristianos Maria se casó con José y que Jesus nació en un pesebre, mientras que los musulmanes no creen en la figura de José y que la Virgen Maria dio la luz bajo una palmera al lado del agua y alimentaba al pequeño con los datiles. Otra diferencia es que los musulmanes conocen la fecha exacta de su nacimiento y los cristianos no.
Otro aspecto es que para los cristianos Jesus es el Hijo de Dios, para los musulmanes nadie puede ser Hijo de Dios, por tanto es un profeta que tiene muchisima importancia (para ellos lo mas importantes son Moises (Moche), Jesús (Isa) y Mahoma (Mohammed)).
Otra controversia sería la muerte de Jesús, para los cristianos muere en la cruz y resucita al tercer dia y para los musulmanes en el momento que Jesus estaba en la cruz e iba a morir, Dios hizo un milagro poniendo en el lugar de Jesus a un ladrón, por tanto para los musulmanes Jesus no esta muerto.
Una similitud es la segunda venida de Jesús, se narra en el apocalipsis. El apocalipsis cristiano no lo he leido, pero en el musulman, ellos creen que habrá una Gran Batalla y que la religión que dominará el planeta será el Islam, supongo que por eso habrá habido tantas "cruzadas" ya que por Tierra Santa hay una torre (no recuerdo el nombre) por la que Jesús descenderá.

Última actualización: 25/Nov/2011
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