El Sentido Espiritual de la Alquimia

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Publicado el 26/Jul/2011
El Sentido Espiritual de la Alquimia

Por Ephira:

Saludos, 😄 a seguir denotaran una obra esplendida elaborada por IVAN DARIO QUINTERO, donde realmente explaya los procesos y fases del Arte de la Alquimia espero lo sepan apreciar y les sea de gran utilidad.
 
La alquimia, una de las ciencias arcaicas por excelencia, más antigua que todas las demás que la humanidad conozca; muestra los diferentes misterios y problemas del mundo en toda su complejidad. 
Fue conocida por los antiguos que relacionaban las fuerzas de la naturaleza con estados de la naturaleza interior del ser humano, lo que probablemente dio origen a las mitologías del mundo. Igualmente, el verdadero secreto de la transmutación fue conocido por los antiguos sacerdotes y Faraones del antiguo Egipto, pues quedan vestigios de ese conocimiento en los escritos que luego se llamaría "Herméticos", entre los que sobresale la Tábula Smaragdina (tabla de esmeralda). 
Para evolucionar de una manera totalmente consciente, debemos recibir algún tipo de información que nos permita ir develando los más antiguos conocimientos que a través de los tiempos sirvieron para que humanidades más espirituales trascendieran hacia los estados elevados que se conocieron en Egipto, Grecia, Persia, Caldea y Atlántida. 

La palabra alquimia viene de Al, que representa el Aliento de la Vida espiritual, es decir, Dios, y quimios, quemar; por lo tanto, podemos decir que al—quimia es quemar a través del aliento, o el Fuego del Aliento Ígneo. El fuego quema, el fuego regenera, el fuego ennoblece, el fuego purifica. En eso se basaban los antiguos alquimistas al decir que en el Universo no existía sino un único elemento al que llamaron el menstrum universale, como un fuego al mismo tiempo de naturaleza ígnea y húmeda. Por eso el fuego y el agua en el Cosmos son coexistentes. 
El Fuego es el principio paternal, y el Agua es el principio maternal del Cosmos   y la naturaleza toda. No es agua física como nuestros sentidos quisieran conceptuar, es simplemente el substratum que hace posible que la Vida, el Fuego, la chispa Divina, el germen, puedan penetrar en el substratum, materia o polvo cósmico y haga posible que surja todo cuanto existe. 
El fuego es el estado calórico que existe en la naturaleza y que permite las modificaciones de la misma. Ese estado de alta actividad vibratoria, permite la cohesión molecular del mineral, y observamos su existencia, porque a golpe de eslabón salta la chispa, lo cual indica que allí está latente hasta cierto punto, ese estado calórico o fuego. 
Ese estado de fuego interno del mineral va entrando en actividad, a través de los procesos químicos que tienen sus moléculas, constituyendo los iones, es decir, la categorización bipolar de la naturaleza física convertida en aniones (iones con carga eléctrica positiva), y cationes (iones con carga eléctrica negativa), que son aquellos elementos químicos que tienen una polaridad eminentemente irradiante y otra absorbente. Si no fuera por el estado bipolar de la existencia no podría existir nada en el Universo.   
Esa chispa, ese fuego que se manifiesta bipolarmente en el mineral, despierta en el vegetal, siendo así como los vegetales logran asimilar los elementos más densos del mineral, para convertirlos en alimentos asimilables para nuestra constitución orgánica. Realmente el vegetal es mucho más importante desde el punto de vista de la vida orgánica manifestada, que el animal o el hombre. 
Esa misma vida que despierta en el vegetal se vuelve actividad en el animal, y en el hombre se convierte en pensamiento, en amor, en imaginación y en una relativa consciencia. Todo ello es manifestación del Aliento de la Vida espiritual, del Aliento Cósmico, de Dios. 
Esto es lo más importante para nosotros en el estudio de la alquimia, comprender que todo lo que existe, deviene o deriva de lo que ha sido; y todo lo que será, derivará de lo que es en la actualidad.  
La evolución de la humanidad en el campo científico no ha ido acorde a la evolución en el campo espiritual. El estudiante de la ciencia sagrada de los R.C. busca cultivar tanto el sentido científico de la vida, como el aspecto filosófico y espiritual de la misma, para marchar con paso firme por el sendero de la evolución consciente. 
Los árabes que habían recibido parte de este conocimiento, entendieron la alquimia como el arte de quemar todas las impurezas de la naturaleza personalista humana a través de la ciencia espiritual del aliento, logrando comulgar con su divino sentido espiritual, estética o alma crística. 
Los griegos, que lograron ahondar un poco más en el sentido espiritual de la alquimia, le dieron el nombre de quimios, que significa zumo, extracto o jugo, haciendo referencia a que se trataba de un extracto espiritual o jugo, que al ser dinamizado por la voluntad espiritual del hombre, lograba curar no solamente el cuerpo, sino también sanar sus dolencias espirituales y anímicas. Por eso la alquimia tiene mucho más sentido de lo que la ciencia física quiere hacernos ver. 
Para los alquimistas, la alquimia no solamente era esa idea —desde un punto de vista alegórico— de transmutar los metales, como por ejemplo el plomo en oro, sino también el de lograr la regeneración (transmutación) de sus humanas debilidades. 
Por eso la dividían en tres aspectos: uno de naturaleza Cósmica o alquimia universal, otro, la alquimia espiritual que está en relación con nuestro ser interno, la senso—conciencia, y la alquimia material, llamada alquimia metálica. 
El proceso alquímico era conocido como la Magna Obra. Los alquimistas medievales lo llamaban el Magnus Opus, palabra latina que significa precisamente eso: la Magna Obra.  

 

 

Decían los alquimistas que sólo se puede dedicar con éxito al trabajo alquímico aquel que nace como alquimista. Esto significa que únicamente se puede llegar a la maestría en la alquimia si se va desarrollando progresivamente encarnación tras encarnación. ¿Qué hizo el Señor Jesús? Mostrar las capacidades extraordinarias de un hombre que había logrado convertirse en un alquimista a lo largo de su evolución. Es un proceso que él inició hace miles de años y pudo mostrarnos la magnitud de su trabajo. 
Ese es el destino, el futuro, la promesa que tenemos para nosotros. No pensemos que nos vamos a volver alquimistas en los próximos cinco, diez o veinte años; el alquimista lo es porque ya comenzó su trabajo en encarnaciones anteriores y desde niño muestra las cualidades, aptitudes y conocimiento de un alquimista. 
Nosotros, llenos de caprichos, faltos de sensibilidad, vamos anquilosando nuestros vehículos y progresivamente en un proceso de senescencia nos vamos acercando a tener que abandonar el laboratorio magno del alquimista, el cuerpo denso. 
El alquimista trabaja con la vida, esa es la verdadera alquimia. La alquimia trabaja solamente donde la vida existe, mientras que la química, derivada de la alquimia, trabaja en el estado inerte del mineral.   
Pero la alquimia en sí es de naturaleza espiritual, porque deriva de la divina sensibilidad del alma humana emanada del Alma del Mundo. 
En la actualidad la ciencia ha logrado trasmutar progresivamente algunos metales en otros, haciendo pasar determinados elementos ordinarios por altísimas corrientes electromagnéticas en unos casos, y en otros con energías radioactivas, llegando a obtener incluso oro de otros elementos ordinarios, pero el costo tan alto que suponen esos procesos, ha hecho inadecuado el que pueda ser utilizado de manera práctica. 
La física enseña que todos los elementos en su constitución, no son más que la agregación de un protón y de sus correspondientes electrones, en relación con el elemento anterior, y así se va logrando la mutación de la naturaleza toda hasta obtener un elemento nuevo. Por ejemplo, el primer elemento de la tabla periódica, el Hidrógeno, que consta de un protón en su núcleo y de un electrón en su periferia, al ser vinculado otro protón en el núcleo y otro electrón en su periferia, dio origen al Helio, segundo elemento. 
Así sucesivamente se formaron todos los elementos conocidos, y ocurrió —según la ciencia— hace unos quince mil millones de años, cuando tras una gran explosión de violencia inimaginable, pudo haber surgido el Universo. Según ellos, toda la materia que en ese entonces estaba reunida en un sólo punto del espacio, en un estado de enorme densidad, estalló liberando una gran cantidad de energía, es decir, de Fuego  (no candela) a una temperatura de millones de grados centígrados. 
Inmediatamente después de esa inmensa explosión (algo así como una millonésima de segundo), comenzaron a formarse los átomos y partículas elementales conocidas como protones, neutrones, electrones, etc. Simultáneamente con los electrones que tienen carga eléctrica negativa, surgió la contraparte de antimateria, los positrones, que son electrones de carga eléctrica positiva. 
Unos cien segundos después, el Universo se habría enfriado unos diez mil millones de grados centígrados, facilitado la interacción de los electrones, protones y neutrones, formando átomos de deuterio (isótopo del hidrógeno), que luego de unos tres segundos, formó el tritio, y cerca de un millón de años después, el hidrógeno, elementos que son la base de todos los demás existentes en la naturaleza y que permiten la acción ígnea de las reacciones termonucleares. 
Todo en el Universo y en la vida es una eterna mutación, palabra que indica cambio, movimiento, transformación. Siempre que haya movimiento habrá vida, porque la quietud, el reposo, representaría la no evolución de la vida. 
Si seguimos observando la escala de la evolución, encontramos actualmente al ser humano en la cumbre de la misma, porque puede amar, pensar y tener una relativa consciencia.  Todo se debe al Fuego interno que subyace en nosotros por decurso de nacimiento, hasta que en el proceso mal llamado muerte, aquel calor le abandona y entonces los materiales que mantenían la constitución de su organismo deben marcharse a la naturaleza.  
Ese Fuego interno se evidencia en el ser humano en aproximadamente 36.5 grados centígrados. Cuando esa temperatura desciende, estamos aproximándonos al momento de fenecer dentro de la forma para liberarnos en el campo espiritual; y si la temperatura sube de allí, el ser humano puede perder la relativa coordinación de sus vehículos senso—conscientes y decimos que el hombre ha enloquecido o que está delirando. Todo aquello tiene que ver con el manejo del calor interno. 
Cuando se acercan íntimamente el hombre y la mujer, ese calor aumenta debido a la polarización de la energía electromagnética que subyace en el ser humano.   A mayor cantidad de ese calor o Fuego interno, mayor posibilidad de atracción de esa pareja, bien sea para el proceso de la generación, para los misterios de la sensibilización o desafortunadamente para lo más negativo, la degeneración del ser en evolución. 

 

 

Al hablar de la alquimia tenemos que referirnos necesariamente a ese estado eterno y bipolar de todos los seres y todas las cosas. Dice la Biblia que el ser humano fue concebido y traído a la evolución gracias a la energía de Jehová Dios, con una constitución masculino—femenina, que fue evolucionando progresivamente, gracias al despertamiento de la actividad polar del sexo.  
Cuando se dice en el Gén.1.27: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó".   
Al decir primeramente "lo creó; varón y hembra", en un momento en el que cosmogenésica y antropogenésicamente sólo había creado al hombre, se podría explicar como lo hace el esoterismo que el ser llamado Adán era hermafrodita. 
Son las palabras escritas categóricamente en los primeros capítulos del Génesis, que debiéramos realmente estudiar y meditar para llegar a un relativo entendimiento de estos preciosos conocimientos que los antiguos han legado para una humanidad que quiera verdaderamente espiritualizarse. 
Para comprobar el aserto de este tópico, de que Adán no era una sola persona como hombre diferenciado, sino la humanidad hermafrodita, encontramos que más adelante en Gén.2.18, se dice: "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él". "Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar"   Gén.2.21. 
"Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre"  Gén.2.22. Esto se refiere a la polarización de los sexos que ocurrió hace millones de años en la prehistoria, durante la tercera raza raíz, de la cual la ciencia oficial algo intuye, pero desconoce, y que fue llamada la raza lemur. 
En aquella raza, la humanidad comenzó su devenir evolutivo, dentro de un cuerpo denso y era categóricamente hermafrodita, según los anales de la tradición Rosa—Cruz, investigados en los registros akâshicos o memoria de la naturaleza, por clarividentes adiestrados. Esta tercera raza en sus principios fue bisexual. Fue la humanidad que se conoce como Adán.  
Posteriormente vino la separación de los sexos y ese simbólico "sacar la costilla", representa el costado, que es la palabra original (costado y no costilla) es decir que había que dividir esa polaridad para que el ser en evolución, el Ego, la Chispa Divina, la Esencia Espiritual, como ser andrógino que Es, pudiera manifestarse a través de encarnaciones sucesivas, como varón y como mujer.  
Dice en otra parte de la Biblia que "Jacob recostó su cabeza en la piedra y que en sus sueños observó toda la evolución desde la escala mineral, vegetal, animal, humana, angélica, hasta Dios". Esa es realmente la escala de la evolución, en la que el ser humano ha pasado por estados de conciencia sucesivos, análogos al mineral, vegetal, animal, hasta llegar al nivel humano. 
No es que hayamos sido realmente piedras, plantas o animales, pero nuestra chispa divina, diferenciada, aquel sentido espiritual del cual fuimos emanados, ha ido evolucionando a través de millones de años para convertirse en lo que es hoy en día; de modo que la simbólica escala de Jacob lo que representa es la evolución de la consciencia humana a través de todos los reinos de la naturaleza.  
La Biblia también nos dice que Salomón ordenó construir un templo al Altísimo, pero sin sonar de martillos. Para construir ese templo contrató al maestro Hiram Abiff, artífice arquitecto. Salomón representa el Ego, el Espíritu, que es quien traza constantemente todo el proceso matemático del desarrollo de nuestro ser, y el alma representada por Hiram Abiff, es la interna sensibilidad que debe facilitar la evolución de nuestros diferentes vehículos. 
Al hablar del templo del Altísimo, se hace referencia al cuerpo, en el cual la Divinidad se hace ostensible para los efectos de la evolución de la conciencia, porque realmente para que la naturaleza trabaje en nuestra interioridad, no se necesita un sonido físico audible, más sí existe un sonido interno, audible para el oído espiritual.  
Todo ese proceso interno, se realiza gracias a la alquimia fisiológica que la Conciencia Universal desarrolla por intermedio del Ego, nuestro divino alquimista. 
Ingerimos cualquier tipo de alimento y sin saber qué pasa con él, se mantiene la armonía, la cohesión y la salud del cuerpo físico. 
Al ingerir cualquier alimento, el Ego, el alquimista interno lleva el calcio a los huesos, el fósforo al sistema nervioso, el hierro a la sangre y así sucesivamente. Esos son los cambios maravillosos que nuestro ser va verificando en el diario vivir a través del tiempo; son cosas en las cuales no nos hemos detenido a pensar adecuadamente pero que son una eterna realidad. 
El gran alquimista Cósmico es el Logos, como dicen los esoteristas, Dios como dice la religión. Entonces el Logos que es la Vida, se manifiesta tanto en la más insignificante brizna de hierba, como en el más inteligente de los seres, porque como divino alquimista, subyace en la interioridad de la semilla de todas las especies vivientes.

 

 

Esa semilla al ser plantada o caer en la tierra, logra despertar de su letargo a la vida interna, asimilando los elementos constitutivos que necesita para generar las raíces, el tallo, las ramas, las flores y el fruto, para producir nuevamente más semillas. En este sencillo ejemplo, se encuentra encerrado el maravilloso misterio de la alquimia.  
Al alquimista y filósofo R.C., realmente no le interesa la posibilidad de fabricar o no, el oro físico, porque lo más trascendente es lograr fabricar el oro espiritual que es el sentido de la armonía del Cristo, el sentido del amor, el sentido de la espiritualidad. 
Así como en la semilla vegetal en donde el proceso de la alquimia está latente, pero despierta cuando toma contacto con los elementos constitutivos que le son necesarios, es decir, con la tierra, el agua, el aire y el fuego, que para el vegetal son absolutamente indispensables desde el punto de vista químico, en el proceso alquímico de la Gran Obra para el ser humano, también le son necesarios algunos elementos que son simples velos de verdades incuestionables.  
Para el alquimista, la tierra, el agua, el aire y el fuego se refieren a fuerzas o energías internas: el cuerpo denso como la tierra, la vitalidad, como el agua, la emoción y mente como aire, y la posibilidad divina de amar a todos los seres sin excepción, como el fuego.  
Esos son los cuatro elementos simbólicos o el sagrado tetragrama o tetraktis  de los antiguos griegos. Son los cuatro elementos maravillosos que siempre debemos tener en cuenta en nuestro trabajo interno. 
Si no fuera porque tenemos el cuerpo físico, símbolo de la tierra, la vitalidad maravillosa que se manifiesta como salud —energía que derivamos directamente de la vitalidad del Sol y de los alimentos— la acción fecunda, resultado de las emociones y deseos junto con la mente que también impele a la actividad, y por la fuerza divina del amor unida a la consciencia como Fuego espiritual, no sería posible realmente la evolución y perfeccionamiento de nuestro ser.  
La alquimia necesita de un trabajo lento, dispendioso, que ha venido haciendo el Ego desde un punto de vista subjetivo —subconsciente— mas no inconsciente, porque el Ego no hace nada inconscientemente; ocurre subjetivamente que es otra cosa, pero no inconscientemente. 
Ese proceso se va verificando a través de edades incontables y tal como los R.C. lo han comprendido, corresponde a procesos de reencarnaciones sucesivas con el fin de ir verificando un progresivo perfeccionamiento del ser. 
La humanidad hace cientos de miles de años no tenía la capacidad de raciocinar, de actuar, de vivir tal como lo hacemos actualmente. Eso lo ha dado el largo decurso de la evolución. Es el sendero del progreso espiritual que ha logrado el Ego de una manera subjetiva. 
Pero existe un trabajo alquímico consciente que puede acelerar ese proceso, logrando en el curso de algunas encarnaciones, lo que el proceso evolutivo habrá de tardar millones de años a través de miles de encarnaciones más. 
¿Por qué tenemos que sufrir enfermedades, tristezas y miseria de toda índole si podemos superarlas? ¿Por qué no utilizar nuestras energías internas, colaborar con nuestro alquimista interno, el Ego, para que todos los procesos de sublimación y de permutación o cambio de un estado a otro puedan verificarse? 

 

 

A seguir estudiaremos las distintas fases de la Alquimia, las cuales se presentaran 6, son las siguientes:
1-Alquimia Fisiológica: "El elíxir de la larga vida"
2-Alquimia Vital: "El poder del sanador"
3-Alquimia Emocional: "La energía del mago"
4-Alquimia Mental: "La luz de la sabiduría"
5-La Alquimia Sensorial: "La Piedra Filosofal"
6-Alquimia Conscientiva: "La cuadratura del círculo"

 

 

Alquimia Fisiológica 
"El elíxir de la larga vida"



La alquimia fisiológica logra la posibilidad de asimilar adecuadamente todas las substancias que se ingieran, y de eliminar oportuna y adecuadamente los residuos. Pero no tenemos la capacidad de asimilar todas las substancias ni tenemos tampoco la posibilidad de eliminar todos aquellos residuos que van quedando en nuestro organismo. El secreto de este tipo de alquimia consiste en mantener un cuerpo relativamente joven y sano durante la mayor cantidad de tiempo. 
¿Por qué es relativamente difícil de lograr? Porque una cosa es el hecho científico y otra cosa es su verificación progresiva. Esa verificación no se puede lograr en un mes, ni en dos meses, ni en diez años. No es cuestión de una encarnación, sino posiblemente de varias; pero tenemos que comenzar ese trabajo de entregarle al organismo aquellos alimentos biogenésicos más importantes y necesarios que dejen menor cantidad de residuos en el organismo. A mayor cantidad de fibra que se consuma, mayor facilidad para ser eliminados los residuos del proceso digestivo. Eso es alquimia en el campo fisiológico o biológico. 
Debemos alejarnos completamente de aquellas substancias que envenenan, entorpecen e intoxican el organismo dejando una mayor cantidad de residuos. Un ejemplo maravilloso es observar dos alimentos: uno es un manjar exquisitamente preparado y el otro es una ensalada. Para limpiar el plato donde se sirvió el manjar, hay que lavarlo con jabón para dejarlo totalmente limpio, mientras que el plato donde se sirvió la ensalada, queda limpio con sólo echarle agua. Así es el aparato digestivo, y así son las venas y arterias. Si les entregamos alimentos exquisitamente refinados y preparados, dejaremos mayor cantidad de escorias en el organismo. 
Pero a mayor sencillez en la nutrición buscando aquellos alimentos que realmente nos nutren, que dejen menor cantidad de residuos y que además tengan mucha fibra, mucho mejor. Así la humanidad se irá liberando de una cantidad de enfermedades que no son más que escorias, y que son las que intoxican el organismo. Eso es lo que tenemos que tener en cuenta para ayudarle físicamente al Ego interno, el divino alquimista o la Vida del Logos manifestándose en nosotros.

 

 

 

 

Alquimia Vital 
"El poder del sanador"

 



La alquimia vital consiste en que debemos aprovechar al máximo la energía electromagnético—vital que derivamos diariamente del Sol a través de los átomos o glóbulos de vitalidad que él irradia, y que fijamos inconsciente e imperceptiblemente a través del bazo etérico, de la respiración, y de aquellos alimentos que han recibido mayor cantidad de luz solar. Entonces la vitalidad se incrementa. 
¿Queremos realmente convertirnos en alquimistas de la vitalidad Universal? Si se es inconsciente de las leyes de la vida, obviamente la persona será vanidosa, arrogante y emotiva. Estará constantemente odiando, enojándose y agotando la energía electromagnética vital que es inherente al organismo y a los procesos biológicos que deben verificarse. 
Quien quiera convertirse en alquimista, deberá ser un místico de la vida. A mayor estética, sensibilidad y armonía, mayor vitalidad. Es por eso que los grandes directores de música todavía dirigen una orquesta a los 85 y 90 años de edad con una energía que envidiaría otro hombre de 60 años. Es porque aquél es más místico, más sensitivo, hay más armonía en su vida y por lo tanto no pierde su vitalidad que le permite hasta cierto punto mantener la salud de su organismo. 
En cambio la persona arrogante, presa de odio y de pasiones de toda índole, agota su vitalidad; necesita dormir y descansar más, y al no lograr asimilar en su cuerpo la energía vital que es de naturaleza electromagnética, le vemos marchitar, decaer y envejecer mucho más rápido, y por supuesto las enfermedades no tardan en llegar para llevarle a la tumba.

 

 

 

Alquimia Emocional

"La energía del mago"

 



La alquimia emocional tiene que ver con los deseos, pasiones, emociones e instintos que acicatean constantemente nuestras vidas; pero el verdadero alquimista trata de mutar constantemente lo negativo de su personalidad en lo positivo y espiritual
La fuerza del deseo es simplemente eso, acción, emoción, pasiones. El hecho de manifestarse de una manera impetuosa, negativa, arrogante, vanidosa, o que se manifieste como acción fecunda para progresar y servir a los demás, depende de la dirección que le demos a nuestra vida interior. 
He allí otro proceso de alquimia que nos muestra cómo ir trasmutando, cómo ir cambiando lo negativo en positivo, cómo ir cambiando la emotividad, el instinto, la lujuria, las pasiones, el odio, la envidia, el temor, los celos, en armonía, en sensibilidad, en relativa consciencia, en comprensión de la vida y sus misterios, en altruismo, etc. 
La fuerza del deseo, es la fuerza de la acción fecunda. Es la energía que debe servirnos para luchar por conquistar aquello que realmente estamos deseando porque es justo y perfecto, porque es útil para nuestra familia, para la humanidad, para nosotros. Esa es la alquimia en el campo emocional o del mundo del deseo.  
Somos unos locos en el campo emocional. No dejemos que la fuerza negativa de la emoción, de los celos, del temor, de la incertidumbre, de la locura negativa de nuestra personalidad vaya inficionando las maravillosas energías del divino alquimista, nuestro Ego; el Logos, manifestándose en nuestra interioridad, para que podamos tener mayor armonía y espiritualidad. 
Muchas personas se quejan que no los quieren, que los problemas con su cónyuge son tremendos, que todo el mundo está constantemente peleándoles y ocasionándoles problemas. ¿Acaso nos hemos detenido a pensar si no estamos haciendo o no hemos hecho lo mismo con los demás? Siempre recibimos justamente lo que nos merecemos, porque cada cual quiéralo o no, es artífice de su propio destino. Si damos amor, recibimos amor, si sembramos odio, estaremos recibiendo justamente aquellos aspectos negativos que hemos sembrado.  
De nosotros depende cual debe ser el retorno de la energía. Es así como el divino alquimista nos enseña a cambiar, a espiritualizarnos, a perfeccionarnos.

 

 

 

 

Alquimia Mental
"La luz de la sabiduría"

 



En la alquimia mental el alquimista, el esoterista sincero, el que desea caminar por el sendero de la perfección y de la espiritualidad, comprende que no debe cultivar pensamientos negativos ni imágenes absurdas ni pesimistas, y que los pensamientos deben ser siempre dirigidos en el sentido espiritual.  
Si se tienen pensamientos negativos deben mutarse por pensamientos positivos. Si se piensa que vamos a fallar en el trabajo, en una entrevista o en cualquier campo, debe mutarse ese pensamiento utilizando una imagen perfecta de que se ha de tener éxito en el trabajo, en la entrevista y así sucesivamente. Esa es la permutación, el cambio alquímico en los mundos mental e imaginal, de aquellas facetas negativas de la personalidad, en las facetas positivas y divinas de la individualidad. 
Si realmente queremos lograr todo lo que deseamos y necesitamos, debemos imaginarnos sanos, felices, armoniosos, activos, volitivos, prósperos.

 

 

 

Alquimia Sensorial
"La Piedra Filosofal"

 



Hay algo extraordinario en nosotros, y es el sentido espiritual del amor. Amor no es la atracción psico-genésica entre el hombre y la mujer para la verificación del proceso de la generación, o para satisfacción del instinto que presiona en un momento dado. Es simplemente la atracción instintiva, natural en todas las especies, bien sea para la perpetuación de la especie o como debiera ser, para la regeneración espiritual de la misma, como en el caso del ser humano. 
Pero no comprendemos esta verdad; hemos desaprovechado por completo los conocimientos maravillosos que nos legaron los antiguos. El Señor Jesús entregó ese conocimiento al decir "creced y multiplicaos".  
¿Qué quería decir? Que debemos multiplicarnos únicamente cuando a través del sentimiento espiritual y verdadero de amor hacia la bipolaridad, podamos permitirle a un Ego expectante el obtener un cuerpo o un vehículo para que pueda venir a este mundo tridimensional y adquirir experiencia. Y crecer, es crecer espiritualmente con esa energía maravillosa de la Vida, que se manifiesta a través de la generación universal, porque realmente es la energía que mueve al mundo. 
Si no fuera por esa energía tan poderosa, la energía germinal, no sería posible concretar todo lo que existe y lo que imaginar podamos. Por eso el alquimista comprendiendo este misterio magnum, de que existe en esa energía un inmenso poder, la ha llamado la prima materia. 
Los alquimistas de todos los tiempos han hablado de la prima materia para la Gran Obra, diciendo que esa prima materia no se encuentra en la naturaleza tirada en ninguna parte, sino que hay que buscarla en la interioridad de cada uno. 
Esa prima materia se despierta a la actividad por la acción de la bipolaridad, cuando los cónyuges se acercan en el abrazo del amor. Luego viene la fuerza del deseo, la cual dinamiza aún más aquella prima materia, y el sentido espiritual del amor es el que la convierte de piedra bruta ordinaria, en la piedra filosofal, divina y espiritual.  
Quien toca aquella piedra, instantáneamente recobra la salud. Esa piedra maravillosa si es puesta bajo la observación de cualquier persona enferma física o moralmente, le devuelve la salud o la armonía espiritual. Era el misterio maravilloso que solamente se deja entrever entre líneas, tratando de que el que tenga oído que oiga, o el que tenga vista suficiente vea. 
A esto se refiere la alquimia en su aspecto más secreto y divino, a la obtención de la piedra filosofal. Pero así como para transformar un anillo de oro en unos zarcillos de oro hay que fundir el anillo, es decir, tener una materia prima y fundirla con la acción del fuego, así mismo es en nosotros. 
Esa prima materia es la que sirve para que la semilla del vegetal despierte de su letargo al hacer contacto con la tierra, el agua, el aire y el fuego (Sol), produciendo raíces, ramas, hojas, frutos y nuevamente semillas. Esa prima materia es la que el animal exterioriza para perpetuar la especie cuando se une con la hembra en los momentos de celo. Si no fuera por esa prima materia que se pone en licuefacción a través del acercamiento de las dos polaridades de la existencia, la vida sería imposible desde todo punto de vista. 
Los alquimistas comprendieron que el Aliento de la Vida Universal y el Fuego interior, convertidos en Substancia—Vida, permiten a través de la generación que podamos concebir nuestros hijos. También permite que a través del movimiento espiritual de esa energía, utilizando la imaginación y la sensibilidad, al dirigir esa fuerza maravillosa hacia el corazón, ir convirtiéndola en la piedra filosofal. Para los alquimistas la piedra filosofal tenía realmente todos los poderes del Logos. 
El Señor Jesús enseñó el misterio de la piedra filosofal, al decir estas palabras: "Petrus, piedra, sobre esta piedra edificaré mi iglesia". Se refería no a la personalidad física de uno de sus discípulos, sino a nuestras energías internas sobre las cuales debemos edificar nuestra iglesia, es decir, nuestro templo, donde el Altísimo, el Logos, la consciencia mora en nosotros para convertirnos en verdaderos alquimistas. 
El ejemplo más perfecto de la piedra filosofal viviente fue el Señor Jesús. El era un verdadero alquimista del mundo de la sensibilidad, del sendero del Cristo, porque el Cristo no es Jesús. Cristo no fue, ni es, ni será una persona; Cristo es el sentido espiritual que subyace en el corazón de todos los seres. 
Ese sentido crístico aflora cuando vemos a nuestros seres queridos sufrir o gozar, porque el sentido crístico es la sensibilidad. El día que sintamos dolor por todos nuestros congéneres y por todos los seres vivientes, habremos despertado realmente la energía del Cristo en nosotros. 
El Señor Jesús a través de encarnaciones sucesivas llegó a amar con intensidad a todos los seres sin excepción. Entregó toda su bondad en aras del servicio al prójimo, fundiendo su personalidad con su individualidad, es decir, que su cuerpo, su vitalidad, su emoción y su mente (que constituyen la personalidad), eran dirigidas conscientemente por su Ego, como sensibilidad —aspecto anímico— y su conciencia. Realmente se había hecho un ser relativamente perfecto desde el punto de vista de la evolución humana. 
Como el Señor Jesús era una piedra filosofal viviente, por eso podía sanar a cualquier persona por su propia voluntad, o hacer regresar a la vida a aquellos seres que habiendo fallecido recientemente, aún no se hubieran retirado completamente de la corteza llamada cuerpo. Porque el proceso llamado muerte no implica que se retire instantáneamente de la materia densa el Ego, la vida espiritual. 
La retirada del Ego y sus vehículos (vital, emocional y mental) tras la muerte física, es un proceso lento que ocurre en el término de tres días aproximadamente, y cuando ese desprendimiento se ha verificado del todo, es imposible desde cualquier punto de vista regresar a alguien a habitar el cuerpo. Fue el Señor Jesús el que pudo sacar de la relativa letargia en que se encontraban, a esos seres que hacía poco habían abandonado su materia y aún se les podía invitar a regresar a la misma.

 

 

 

 

 

Alquimia Conscientiva
"La cuadratura del círculo"

 



Debemos ser alquimistas en el campo de la consciencia. Debemos constantemente buscar la verdad tal como lo dijo el Señor Jesús: "Buscad la verdad que ella os hará libres". Si buscamos la verdad, nos estaremos acercando al atributo del Padre que es consciencia, estaremos vinculándonos íntimamente a nuestro Aliento interno, a nuestro Espíritu, a nuestro Ego, y realmente lograremos un estado mayor de evolución que el común de la humanidad, y a mayor capacidad y conocimiento, mayor posibilidad de servir a los demás. 
Así como el Señor Jesús fue un alquimista maravilloso en el campo sensorial, el Señor Buda fue un alquimista en el campo de la conciencia, porque los conocimientos alquímicos conocidos en la antigüedad como hermetismo, fueron conocidos por los brahmanes como gimnosofía. 
Buda llegó a comprender el pro y el contra de las situaciones de la vida, y por eso logró liberarse en ese momento de lo que llaman los orientales "la rueda de nacimientos y de muertes", porque había comprendido que la humanidad está en un estado constante de retorno a la materia por sus apegos, deseos y errores. 
Cuando nos liberemos completamente de los apegos, de los deseos y de los errores que a diario nos sojuzgan, no tendremos la necesidad de seguir evolucionando dentro de la forma, y habremos de evolucionar en planos mucho más elevados y perfectos. 
En el legendario Egipto, Hermes Trismegisto fue un gran alquimista del Fuego Creativo. Dejó sus conocimientos sintetizados en la llamada Tabla de Esmeralda, que contiene el más grande conocimiento de la alquimia. 
La Tabla de Esmeralda le entrega a toda persona que medite en su contenido relacionándolo no con este mundo exterior sino con su mundo interior, lo que es el secreto maravilloso de la alquimia. 
Es ir trasmutando lo inferior, mundano y personalista de nuestra vida, en superior, espiritual y divino. Así como el ideal de los alquimistas era cambiar los "viles" metales como el plomo, el hierro, etc., en oro, así debe ser en nosotros, porque son procesos internos. 
El plomo es la pesadez de nuestra vida que se traduce por tristeza, depresión, pereza, lujuria, quietud. Son los estados lamentables en los cuales la humanidad se va sumergiendo debido a los vicios, sin querer hacer nada por superarlos. Pero gracias a la alquimia, estados maravillosas, sutiles, divinos pueden lograrse: el oro genuino de la espiritualidad, que es pureza, armonía, acción fecunda, discernimiento, comprensión, sabiduría, sensibilidad estética, etc. 
Y ¿cuál era el hierro que debía trasmutarse en oro? El hierro son las emociones, pero no las emociones que al calor de la acción fecunda nos lleva a lograr aquello que deseamos; son la emotividad exagerada, los celos, el odio, el rencor. Y el oro, es el sentido espiritual, es la armonía, es la fuerza de amor y de altruismo que subyace en el corazón; es el Cristo. 
Todo el que trate de buscar el oro en un laboratorio alquímico físico, estará perdiendo su tiempo, su dinero y su esfuerzo. Pero aquél que busque el oro genuino en la espiritualidad de su corazón, estará realmente conquistando un estado de armonía superior, paz espiritual y oro filosofal. 
Todo aquél que logre ese estado de cristiandad en su corazón, podrá sanar por su propia voluntad a cualquier persona que así se lo pida y podrá entregarle o devolverle la armonía espiritual a aquellos que por falta de cultivo interior la hayan perdido. Perdemos la armonía por incultura, por grosería, por arrogancia; debemos cambiar esa arrogancia para seguir el sentido del amor, el sentido del oro filosofal, el sendero del Cristo. 

 

Habiendo seguido estos siete estratos del Logos en la naturaleza humana
comprendemos por lo tanto que el cultivo de la piedra filosofal es realmente el cultivo de los siete poderes del Logos
, que se traducen en una conciencia, que nos permita enfocar la vida por el sendero de la espiritualización; en la imaginación creadora que unida a la sensibilidad como sentido de amor sean el dulce néctar que suavice las relaciones humanas, en inteligencia que como comprensión de la vida y sus misterios nos ilumine, y cual faro, guíe el sendero de los demás; en la emoción, que al calor de la acción fecunda debe guiar nuestra vida por el sendero del bien; en la capacidad de acumular vitalidad para poderla compartir con aquellos que realmente la están necesitando para mejorar su salud, y en un cuerpo adecuadamente nutrido con la posibilidad de eliminar oportunamente los residuos para no afectar el funcionamiento orgánico.

 

 

 

 


 

 

Comentarios:

 

 

DarkLord:

Hola Efira
Bueno, como te habia comentado antes, me parecio un muy buen tema 😉
No fue un texto que me quedo claro en primera lectura, pero al releerlo fui entendiendo muchas mas cosas. Algo muy marcado que deja el texto, una vez leido, es el peso que toma la Alquimia al mostrar los misterios y problemas del mundo en su complejidad, algo muy bien dicho en lo expuesto, y que como mencione, toda muchisimo sentido una vez leido.
Nos damos cuenta que los estados internos de nosotros mismos se relacionan directamente con las fuerzas de la naturaleza, algo que los alquimistas sabian, y que en cierta forma nosotros tambien, pero no nos hemos dado cuenta de la relevancia que esto tiene, lo cual hace mucha falta. Es bueno el recordar que todos somos manifestaciçon de lo mismo, del Aliento de la Vida Espiritual como menciona el texto, es una sentencia que de una u otra forma y en distintos matices se menciona en las mas diversas tradiciones esotericas, el que todos compartimos las misma "chispa".
La relacion y el sentido que le daban los alquimistas a los elementos es sin duda muy profunda, y bien reflejada como dice el texto en el Tretaktis. Otro de los puntos interesantes que trata es el de la bipolaridad en todos sus sentidos e incluso en Dios, y el de Jesus Alquimista, un punto sin duda, discutible para diversas corrientes.

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Decían los alquimistas que sólo se puede dedicar con éxito al trabajo alquímico aquel que nace como alquimista. Esto significa que únicamente se puede llegar a la maestría en la alquimia si se va desarrollando progresivamente encarnación tras encarnación.

Esto me sono un tanto a predestinacion ¿Que crees?

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Todo se debe al Fuego interno que subyace en nosotros por decurso de nacimiento, hasta que en el proceso mal llamado muerte, aquel calor le abandona y entonces los materiales que mantenían la constitución de su organismo deben marcharse a la naturaleza.

No creo que el proceso de muerte este mal llamado, sino mal comprendido, y por ende, se le da un sentido distorcionado.
Investigue sobre algunos puntos que desconocia y me llamaron la atencion: como la relacion atlante-egipcio-maya, donde salen relacionadas en varios escritos y culturas, ademas bases esotericas comunes, entre otras; incluso encontre que Jesus habria aprendido maya y que lo que todos conocen como "Señor en tus manos encomiendo mi espiritu", seria "Me oculto en la prealba de tu presencia" (Heli Lameh Zabac Tani). Otro punto fue el de la raza lemur, que es la tercera,posterior a la hiperborea y anterior a la atlante; y que se supone solo habran 7 razas, y en la actualidad estamos en la quinta. Lo otro fue la relacion que hacian los alquimistas con el Tetraktis, lo que tambien se puede relacionar con el de Pitagoras: 1 2 3 4:10 😁
En fin; gracias por el texto, un excelente aporte 😉
Pd: No puedo evitar corregir los conceptos de aniones y cationes que estan erroneamente definidos en el texto. 😁
Que estes muy bien

 

 

 

Ephira:

Saludos Amigo 😉
Excelente tus comentarios, espero que te encuentres de maravilla, recordemos que los alquimistas utilizan uno de los doce símbolos alquímicos, que es el lenguaje sagrado, esto esta elaborado con el fin de que no todos logren ver, sentir y comprender de lo que esta escrito, por eso es que a la segunda vez de leerlo tu entendimiento fue mucho mas enriquecedor.
Cuando haces referencia del texto en la importancia que toma la alquimia en la actualidad, es de interés destacar que el principio hermético se refleja, "Uno es Todo, Todo es Uno"  ; como lo sabes, todo tiene relación, todo esta conectado y tiene una razón del por qué.

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Nos damos cuenta que los estados internos de nosotros mismos se relacionan directamente con las fuerzas de la naturaleza, algo que los alquimistas sabían, y que en cierta forma nosotros también, pero no nos hemos dado cuenta de la relevancia que esto tiene, lo cual hace mucha falta. Es bueno el recordar que todos somos manifestación de lo mismo, del Aliento de la Vida Espiritual como menciona el texto, es una sentencia que de una u otra forma y en distintos matices se menciona en las mas diversas tradiciones esotéricas, el que todos compartimos las misma "chispa".


Ante esto, concuerdo totalmente contigo, has tomado óptimamente la enseñanza y el objetivo de lo expuesto, además de que como expresas hace falta tomarle importancia a los estados internos de nosotros mismos, "Si estamos satisfecho, lo demás ante nuestros ojos y el sentir de alguna manera también lo estará".

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La relacion y el sentido que le daban los alquimistas a los elementos es sin duda muy profunda, y bien reflejada como dice el texto en el Tretaktis.


Me Alegra enormemente que lo hayas comprendido.

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Otro de los puntos interesantes que trata es el de la bipolaridad en todos sus sentidos e incluso en Dios, y el de Jesus Alquimista, un punto sin duda, discutible para diversas corrientes.

Sin duda hay que debatir esto que comentas, en algún otro apartado 😉

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Decían los alquimistas que sólo se puede dedicar con éxito al trabajo alquímico aquel que nace como alquimista. Esto significa que únicamente se puede llegar a la maestría en la alquimia si se va desarrollando progresivamente encarnación tras encarnación.
Esto me sono un tanto a predestinacion ¿Que crees?

Lo has notado!, muy bien, para los alquimista llegar a cumplir La Gran Obra, no es cuestión de una vida, porque la experiencia que está requiere de lograr lo que todo alquimista espera y se propone, necesita mas de una vida para hacerlo, ahora bien, recuerda la otra parte también y es el hecho de que en el proceso se nace, vive y muere cada parte de ti y vuelve a renacer paso tras paso a esto igualmente se refieren en lo expuesto, aguardo aclarar tu punto de vista, de no ser así observare tu comentario con gusto 😉.

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No creo que el proceso de muerte este mal llamado, sino mal comprendido, y por ende, se le da un sentido distorcionado.

Exactamente amigo, a esto se refiere el texto, cuando hace la observación que el proceso esta mal llamado "Muerte", se inclina el texto (Según mi percepción) a la terminología de la palabra, Muerte, significa: la esencia de la extinción del proceso homeostático, por ende el fin de la vida. A lo que reseña el apartado es que no es “Muerte” en terminología, es Trascendencia, en el proceso de Ser, naciendo, viviendo y muriendo para poder trascender, espero que te sea mas claro ahora, de no ser así aguardo tus observaciones. 😁
Ante lo que mencionas sobre las investigaciones, me alegra mucho que lo hayas hecho, a su vez te invito a colocar estas informaciones en el foro y comentar sobre ellas ^^ ya que como notaste son interesante y debatibles.
Ha sido un placer dar a la comunidad Ekiriana un texto que alimenta nuestro intelecto y Alma 😉

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Pd: No puedo evitar corregir los conceptos de aniones y cationes que estan erroneamente definidos en el texto.

Es la idea, además de llegar a una conclusión o puntos de vistas diversos sobre las percepciones. 
Que el Inefable te colme de Amor, Pax y Sabiduría, infinitas gracias por compartir con la comunidad tu comprensión y observación del texto. Bendito Seas. 😁 Besos!

 

 

 

 

DarkLord:

Hola Efira 😄
Me alegra te alegrase mi comentario y asi sigamos compartiendo y enriqueciendonos de conocimiento.
Asi es, Efira, tiene mucha razon lo que expresaste en la oración "Si estamos satisfecho, lo demás ante nuestros ojos y el sentir de alguna manera también lo estará". Es una sentencia que dice y se expresa en su totalidad, pero a traves de un pensamiento profundo se llega a su real sentido, ya que muchas veces, en lo simple, esta lo complejo, y simplemente lo dejamos pasar por la misma razón.

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Lo has notado!, muy bien, para los alquimista llegar a cumplir La Gran Obra, no es cuestión de una vida, porque la experiencia que está requiere de lograr lo que todo alquimista espera y se propone, necesita mas de una vida para hacerlo, ahora bien, recuerda la otra parte también y es el hecho de que en el proceso se nace, vive y muere cada parte de ti y vuelve a renacer paso tras paso a esto igualmente se refieren en lo expuesto, aguardo aclarar tu punto de vista, de no ser así observare tu comentario con gusto .

Entiendo muy bien, ademas de que tiene mucho sentido, el hecho de que no es una cuestión de una vida, sino de varias, para que así, por medio de la experiencia, cumplir con La Magna Obra. Sin embargo, sigo sin compartir lo que dice en 'sólo se puede dedicar con éxito al trabajo alquímico aquel que nace como alquimista', ya que le da un tono de predestinación. Es como decir que solo puede ser Mago quien nace como tal. Quizá la intencion de la idea en el texto es en la que tu y yo coincidimos, mas el autor no lo plasmó/redactó de la mejor manera.

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Ante lo que mencionas sobre las investigaciones, me alegra mucho que lo hayas hecho, a su vez te invito a colocar estas informaciones en el foro y comentar sobre ellas ^^ ya que como notaste son interesante y debatibles.

Siempre investigo algo más sobre lo que leo 😁, pero no podré extenderlas en el foro, aunque se noten interesantes y debatibles, las fuentes son (para mi) dudosas, además de escasas. La intencion, más que todo, fue aportar ciertos datos freak, como por ejemplo, que debemos a los alquimistas la técnica del 'Bañomaría' que se ocupa para cocinar 😜
Gracias por las bendiciones y como alguien muy especial me dijo alguna vez..... Todo es Recíproco 😄
Que estes muy bien

 

 

 

DarkAlchemist:

Saludos a ambos, Efira, Blanco Corcel 😉

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Decían los alquimistas que sólo se puede dedicar con éxito al trabajo alquímico aquel que nace como alquimista


Hay que comprender esto enfocándolo desde el nivel del Alma, no desde el nivel de la materia. Se refiere el autor aquí al "segundo nacimiento", no al nacimiento físico. El Alquimista es un "nacido dos veces", lo que se refiere a que después de haber nacido físicamente en un cuerpo, ha nacido también en Espíritu, lo que significa que su ALma se ha hecho Consciente de Sí Misma como Esencia Espiritual, y ha reconocido a Su Señor, al Espíritu puro que habita en Ella como SU Conciencia en Sí Misma. Ya que el autor menciona las enseñanzas del Maestro Yeshua, leed el Capítulo en el cual el Maestro habla a Nicodemus sobre este segundo nacimiento al que aquí se hace referencia: "Lo que nace de la carne, carne es; lo que nace del Espíritu, Espíritu es". Se nace del agua y se nace del fuego. El bautismo de Fuego es el que sella el Segundo Nacimiento. Y este segundo nacimiento es donde el Alma que se hace Consciente de Sí Misma más allá de la forma, comienza a manifestar las potencialidades del Espíritu a través de Ella misma y sus vehículos, que son los cuatro cuerpos materiales. 
Como apoyo a mi disertación, citaré esto del Glosario Teosófico de Blavatski en su apartado dedicado a definir lo que es la Alquimia: "La verdadera ALquimia es un ejercicio del Poder Mágico de la libre Voluntad Espiritual del hombre y, por lo mismo, no puede ser practicada ("practicada", lo que indica que alguien que no ha llegado a este punto, podrá aprender la teoría y todo, muy bien, mas no verá resultados tangibles y objetivamente demostrables empíricamente, hasta haber alcanzado este segundo nacimiento) por nadie sino por el que ha renacido en Espíritu".
Es obvio que este despertar completo del Alma a la Conciencia de Sí Misma (a la Luz del Espíritu en su interior), requiere de muchas vidas. Pero, alguien no es un auténtico Alquimista hasta que este despertar se haya verificado. Es el bautismo de Fuego, donde el Alma reconoce al Genio, al Maestro (Señor) Interno que le guía en el Silencio, comunicándose con ella en íntimas revelaciones a través del nexo de la Conciencia.
Blanco Corcel, espero haber aclarado este punto. Cualquier duda, sólo házmela saber. 😄
LVX plena desde los Eternos Misterios de lo Arcano.

 

 

 


 

Última actualización: 26/Jul/2011
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