la suerte del principiante y nuestro primer acto de magia

Publicado el 3/Ago/2011

Supongo que es habitual que los primeros conjuros que hacemos o cualquier acto mágico con el que nos iniciemos esté lleno de errores que conducen al fracaso e incluso llegue a traducirse en un resultado desastroso.

Creo que es bueno que reflexionemos sobre ello porque igual sale un tema muy distendido y ameno pero también podemos aprender con los errores de otros. El asunto sería reflexonar sobre lo que hicimos mal.

O bien. Porque puede ocurrir también lque se produzca o que conocemos en otros ámbitos como "la suerte del principianate" y que nuestro primer o segundo acto mágico sea un éxito tan rotundo y asombroso que todavía hoy no hallamos podido ni explicarnoslo, o incluso ni siquiera superarlo.

A mí me han ocurrido las dos cosas, así que les comento, e intentaré ser breve.

Mi primer conjuro: Un absoluto desastre.

Yo todavía no me interesaba por practicar la magia pero una chica que me leyó el tarot me dijo que veía a mis hijas ingobernables y "bien bravas" y me aconsejó sin yo pedírselo que pusiera una fotografía de ellas dentro de mi zapato izquierdo, con la parte impresa en contacto con mi piel y que dijera "con dos te veo, con cinco te encanto, -con mis dos ojos, con mis cinco dedos- y me vas a obedecer así como lo hace la suela de mi zapato.

Lo hice. Era verano, y no se pueden imaginar las veces que uno se saca los zapatos en verano para estar cómodo, al menos yo. Y las fotos por ahí rondando, y la gente preguntando por las fotos....

Mi consejera me dijo "tú estás autorizada, al ser su madre, para hacerles este conjuro"

Pues la chica se equivocó.

A los quince días hizo efecto..... pero en el sentido contrario, se montó una revolución absoluta por un hecho muy fortuito y casi inexplicable que hizo que ante todo el mundo e incluso ante mí ellas pasaban a tener la razón en el asunto por el cual discrepábamos y en el cual yo pretendí imponerles mi voluntad a través del dichoso conjuro.

El hecho fortuito y casi inexplicable fue que un teléfono marcó él solito el número de mi casa y ellas escucharon una larga y comprometida conversación personal en la cual comprobaban que ellas tenían razón. 

Está claro que el efecto me vino de vuelta unas cuantas veces, pero yo creo que además la postura de mis hijas era más acorde con el fluir de las energías. ¿Creen que eso puede influir?

La suerte del novato:

La primera vez fue hace años cuando comenzaba a meditar muy en serio con la intención de dirigirme hacia el shamadi o Nirvana.

Allí estaba yo dándolo todo cuando de repente "alguien" me dio una orden para que dejara de pensar inmediatamente porque estaba a punto de conseguir algo muy bueno, yo obedecí y ¡Voilá!. Creo que que ya se lo he contado con más extensiónn en otro post.

Nunca más, en diez años, he vuelto a conseguir nada parecido. Ni ese estado de conciencia, ni tampoco escuchar a mí yo superior o anquel guardián.

-Tengo otro caso en el que dudo si será casualidad o magia porque es algo que nunca había hecho, ni siquiera pensado o planeado.

Había en el antiguo Ekiria un post titulado "seres de la naturaleza y de la vieja fe, que tenía la intención de leer pero iba postergándolo, aunque el título andaba siempre dando vueltas en mi cabeza.

Mi reloj se paró, y yo tenía una cita de trabajo imprescindible y seria a unos veinte kilómetros de mi domicilio, y..... doce minutos para llegar, sortear los atascos y aparcar.... Misión imposible.

Peerooooo: el título del post dando vueltas en mi cabeza y yo, que vivo en Galicia, donde la Naturaleza está siempre presente con mucha fuerza y yo siento mucha conexión con ella, la autopisa atraviesa varias montañas, rías y valles, así que decidí hacer una invocación a los seres de la naturaleza visualizando durante todo el recorrido como sus sombras se despertaban en las montañas, los bosques, los prados, los árboles.... me escuchaban, y se decidían a intervenir.

Debo reconocer que me puse bastante pesada porque estaba adrenalínica perdida para llegar a tiempo.

Circulé a muchísima velocidad, la entrada de la ciudad estaba despejada en plena hora punta y al llegar al centro había una retención bien grande que yo sorteé no sé muy bien como, en la cual había un hueco entre dos vehículos por el que pude atravesar y doblar en dirección a donde yo iba.

Ese trayecto lo hago habitualmente en una media de 30 minutos, y ese día lo hice en 11.

Faltaba un minuto cuando yo llegaba y un coche saía en ese momento dejándome su plaza libre. 

¿Casualidad, o la suerte del principiante? ¿es correcto utilizar la magia para fines tan banales?

Última actualización: 4/Ago/2011
Publicado el 4/Ago/2011

Interesantes tus anécdotas Ananda 😄!

No creo que existan las casualidades... 

Bueno, no se a qué edad empezaste, pero creo que el inicio en el camino mágico suele transcurrir la mayoría de veces en la adolescencia, en plena explosión de emociones, sentimientos, vivencias... Es un momento clave en nuestro desarrollo físico, emocional y espiritual... Nuestros primeros rituales o prácticas mágicas, si coinciden con ese "despertar" a la vida y a la conciencia, suelen ser muchísimo más potentes, más vívidos... Pero como todo, en esa edad hay muchos altibajos y mucha falta de estímulos, por lo que después del subidón viene el bajón, el ansia de abarcar demasiado sin demasiados conocimientos, la frustración de los fracasos...

Y quizás este tipo de reacciones pueden ser aplicables a muchas edades, no sólo a la adolescencia, sino a cualquier inicio que nos emociona y que parece llenar un gran vacío espiritual que habitaba en nuestro Ser... 

En mi caso, después de mi adolescencia (en la que me introduje brevemente en astrología, tarot, quiromancia, cristaloterapia e interpretación de sueños), tras casi 15 años sin practicar nada de nada sentí una llamada de nuevo hacia lo esotérico y entonces me "inicié" de verdad en más ritualística. 

Mi primer ritual salió casi perfecto. Fué para separar a dos personas que en el trabajo de mi marido, estando juntas, sólo hacían daño y causaban muchos problemas al resto de compañeros... problemas muy serios y con mucha maldad... Lo enfoqué de una forma muy positiva para ellos, para que se dieran cuenta del daño que hacían, para que llegara un poco de luz a sus corazones... Al día siguiente a uno de ellos lo trasladaron a Madrid. 

Lo malo es que mientras la vela estuvo encendida aquella noche, hubo muchísimas explosiones de cera y se me quemó una parte de la mesa. Por lo visto (me enteré después) la madre de aquel chico había estando haciendo brujería en beneficio de su hijo para que aplastara sin miramientos a sus compañeros y así ascender en la empresa. Aquella noche hubo una buena batalla energética 😟. 

Sin embargo, otro ritual que no me salió bien fué para hacer que lloviese en Galicia, por los incendios que hubo en agosto del 2006... y no sentí que el problema fuera yo, sino que haciendo el ritual sentí que algo no salía bien... Hice dos rituales, uno en un río y me empezó a llover a mí, y el segundo lo hice coincidir con la lluvia de estrellas -las perseidas- a la hora de su máximo apogeo -creo que a las 4 de la madrugada-, pensando en la paradoja de la lluvia y el fuego... y sentí que no funcionaría. Y no funcionó. Quizás no estaba en mi mano ni debía entrometerme... 

Resumiendo: quizás la suerte del principiante viene dada por una actitus más positiva y abierta... y después viene el verdadero camino, más árduo en el aprendizaje y conocimiento interior 😄. 

Publicado el 4/Ago/2011

Completamente de acuerdo contigo, Tekai, al principio de cualquier actividad siempre le ponemos muchísima más energía y empeño, así como la vivencia de que estamos haciendo algo esepcial e importante -es nuestra primera vez-

Impresionante el éxito de tu primer conjuro.

Supongo que para lo de la lluvia y dadas las circunstancias se necesitaría una energía mucho más fuerte.

PD: Me hace gracia lo de hacer un conjuro para que llueva en Galicia porque desde hace dos meses en pleno verano no hace otra cosa que llover.

Pero sí, tuvimos veranos de sequía hace años. El cambio climático es una realidad aquí en la última década y los veranos han pasado a ser lluviosos.

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