Los textos sagrados como grimorios por excelencia

Publicado el 13/Ene/2013

Este artículo es tan solo un bosquejo de la idea. Pues a medida que la desarrollaba, me di cuenta de que excede mis posibilidades para desarrollarla más.

 

Primera parte:
Sobre las siete claves de interpretación

Un grimorio es un libro de fórmulas mágicas. Su origen etimológico tiene acepciones muy interesantes, que los interesados pueden buscar en la red, pero lo más relevante de este concepto, es la idea del poder de las palabras que un libro puede poseer.

Mi tesis se basa en la característica que todos los textos religiosos comparten: son producto de la revelación divina.

La creencia en esa revelación, apela a que la enseñanza primordial que abarca todo conocimiento, se encuentra registrada el texto sacro, de modo que cualquier cosa que se quiera saber, de algún modo debe aparecer en ese texto.

Bajo la anterior premisa, se han hecho las más absurdas y a veces dañinas interpretaciones en todo sentido: el menosprecio de la mujer para el sacerdocio, la paleo-astronáutica, fechas para el fin del mundo, la superioridad de una creencia sobre otra, etc.

Lamentablemente son tantos los ejemplos, que hoy día es casi comprensible el menosprecio generalizado hacia toda religión. Particularmente en el mundo occidental.

No obstante la premisa es correcta y tiene sentido, pero no ejecutada apresuradamente sino que necesario enfrentar los textos sagrados en muchos niveles distintos de análisis y comprensión.

En libro cristiano del Apocalipsis (también llamado “El Libro de las revelaciones”) capítulo 5, versículos 1 al 10, dice:

Vi también en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos. Y vi a un Ángel poderoso que proclamaba con fuerte voz: “¿Quién es digno de abrir el libro y soltar sus sellos?”. Pero nadie era capaz, ni en el cielo ni en la tierra ni bajo tierra, de abrir el libro ni de leerlo. Y yo lloraba mucho porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro ni de leerlo. Pero uno de los Ancianos me dice: “No llores; mira, ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de David; él podrá abrir el libro y sus siete sellos”. Entonces vi, de pie, en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados a toda la tierra. Y se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono. Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos. Y cantan un cántico nuevo diciendo: “Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra”.

El texto anterior, tomado precisamente de un libro con un nombre muy significativo, alude a un texto sellado con siete sellos y a una sola persona es capaz de tomarlo y abrirlo.

Así pues se nos revela que un texto sagrado tiene siete niveles de acceso y además es necesario que quien lo quiera entender completamente, cumpla con unas condiciones especiales para ser capaz de asimilarlo.

También Blavatsky en el capítulo VI titulado “El Huevo del Mundo”, del segundo Tomo de su Doctrina Secreta escribe:

Sin embargo, hasta los cristianos tienen aún hoy sus aves sagradas; por ejemplo, la Paloma, símbolo del Espíritu Santo. Tampoco han olvidado los animales sagrados, y su zoolatría evangélica, con su Toro, Águila, León y Ángel (en realidad el Querubín o Serafín, la Serpiente de fuego alada), es tan pagana como la de los egipcios o la de los caldeos. Estos cuatro animales son, realmente, los símbolos de los cuatro elementos, y de los cuatro principios inferiores en el hombre. Sin embargo, corresponden física o materialmente a las cuatro constelaciones que forman, por decirlo así, el séquito o cortejo del Dios Solar, y que, durante el solsticio de invierno, ocupan los cuatro puntos cardinales del círculo zodiacal. Estos cuatro “animales” se ven en muchos de los Nuevos Testamentos católico romanos en que se hallan los “retratos” de los Evangelistas. Son los animales del Mercabah de Ezequiel. Como lo declara con verdad Ragón: “Los antiguos Hierofantes han combinado tan hábilmente los dogmas y símbolos de sus filosofías religiosas, que sólo pueden ser explicados por completo por la combinación y el conocimiento de todas las claves”.

Sólo pueden ser interpretados aproximadamente, aun cuando se llegase a descubrir tres de los siete sistemas, a saber: el antropológico, el psíquico y el astronómico. Las dos principales interpretaciones, la más elevada y la más inferior, la espiritual y la fisiológica, fueron conservadas en el mayor secreto, hasta que la última cayó en poder de los profanos. Esto, en cuanto a los Hierofantes prehistóricos, entre quienes lo que se ha convertido ahora en lo pura, o impuramente, fálico, era una ciencia tan profunda y tan misteriosa como la biología y fisiología lo son ahora. Era propiedad suya exclusiva, el fruto de sus estudios y descubrimientos. Las otras dos eran las que trataban de los Dioses Creadores o Teogonía, y del hombre creador; esto es, de los Misterios ideales y prácticos. Estas interpretaciones fueron tan hábilmente veladas y combinadas, que han sido muchos los que, si bien han llegado a descubrir un significado, han fracasado en la comprensión de otros, no pudiendo nunca descifrarlos lo bastante para cometer indiscreciones peligrosas. Las más elevadas, la primera y la cuarta -la Teogonía en relación con la Antropología- eran casi imposibles de sondear. De esto tenemos pruebas en la “Sagrada Escritura” judía.

En el documento anexo al final del post « “Las siete claves” por Bonggren Jacob» se hacen más comentarios sobre cada clave o nivel de interpretación y contiene ejemplos de la aplicación de estas claves. Hay unas citas adicionales de Blavatsky en las que ella propone que la cábala hebrea, con lo extensísima, complicada y profunda que es, no es sino un poco de las claves: astronómica y geométrica, obviamente con un poco de las demás, pero a pesar de todo, no completa.

Pero para poder continuar con la segunda parte de este artículo, citaré enumerare claves:

  1. La clave Espiritual.
  2. La Astronómica.
  3. La Metafísica.
  4. La Antropológica.
  5. La Geométrica.
  6. La Psíquica
  7. La Fisiológica.

Además de siete sub-claves para cada clave principal:

  1. La astronómica.
  2. La geométrica.
  3. La numérica.
  4. La real-mística.
  5. La alegórica.
  6. La moral.
  7. La literal.

 

 


Segunda parte:
sobre las condiciones que debe cumplir el intérprete.

Quisiera ahora comentar un poco sobre las condiciones de aquel que es digno de tomar el libro y abrir sus sellos.

Es descrito como:

“Un Cordero, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados a toda la tierra.”

Se añade luego una alabanza a aquel, hecha por quienes le contemplan:

“Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra.”

Aplicando la clave espiritual en el subnivel literal, se comprenderá que a persona de la que se habla es Jesús el Cristo. No obstante, hay en la biblia otros pasajes que desde el nivel literal invitan a todos los creyentes a: alcanzar la estatura de Cristo y ser perfectos como el Dios de los cielos es perfecto.

Sin embargo la definición puntual de que es el Cristo es parte del campo de la teología denominado Cristología, y abarca más de lo que está en mis actuales posibilidades para discutir en este artículo.

En seguida habrá un pequeño ejemplo de la utilización de estas claves, pero ya notaran lo amplísimo que es el tema y como en realidad, para un uso correcto de las mismas, sería necesaria la participación de más de una persona, conformando un grupo de expertos en varias áreas. (Aunque quizá un mago con experiencia en evocación, pueda recurrir a los dioses mismos para que le guíen en cada clave :-)

 

Clave espiritual

La astronómica:

La geométrica: el Vértice

La numérica: El total de dos sumandos

La real-mística: El iniciado

La alegórica: El hijo

La moral: El heredero

La literal: Jesucristo


La Astronómica:

 

La Metafísica: La supra-conciencia (o Santo Ángel de la Guarda)

 

La Antropológica: el hombre evolucionado

 

La Geométrica: El ápice del triángulo

...

 

La Psíquica: la voluntad buena (según Assagioli existen tres tipos de voluntad: la primera que se la que se reconoce, la segunda que es la que se tiene, y la tercera que es la que se es http://www.internetarcano.org/assagioli/AV-3.htm )

 

La Fisiológica: El corazón

 

 


 

Tercera parte:
Sobre el «libro de las permutaciones del yin y el yang (i-ching)» como ejemplo del funcionamiento de los libros sagrados

 

Lo que significa el titulo i-ching, es bastante revelador sobre el contenido de ese libro. Pues no se trata de un libro de adivinación, sino un libro que explica cómo se mueven las principales fuerzas del universo, en las que obviamente la adivinación encuentra su lugar.

Se podría decir que el i-ching es el libro sagrado más explícito de todos, pues narra el proceso macro/micro-cósmico como un proceso en el que todo se complementa con todo en perfecta sincronía.

Pero todo texto sagrado narra los mismos procesos del cosmos, de lo contrario no serían aptos para servir como guía para religar a los hombres con la divinidad.

 

 


 

Cuarta parte:
Sobre el uso del texto sagrado como grimorio

 

¿Y qué aplicación tendría esto a nivel de grimorio?

Antes consideremos que el uso se hace de un grimorio es generalmente como formulario para un rito mágico. Aunque a veces se clasifican en la categoría de grimorios libros como “la filosofía oculta” de Aggripa y otros del mismo estilo, por lo que se podría también aceptar la idea de que un grimorio es además un libro de instrucción en el arte mágico. Añadamos tambien que Eliphas Levi definía la magia como “El arte sacerdotal” lo que le da mucho más sentido a la propuesta de que los textos sagrados son los que instruyen al sacerdote, así como los grimorios instruyen a los magos.

De modo que si queremos usar el pasaje bíblico que usamos de ejemplo en la segunda parte de este articulo como fundamento para un rito mágico, primero tendríamos que analizarlo todo y saber de qué está hablando (en toda su profundidad) a fin de extraer su poder.

Y sabiendo que un rito autentico y poderoso obra de acuerdo a las leyes cósmicas, observare a continuación el material que puede extraerse de ese pasaje bíblico para cada una de las siete leyes enumeradas en el kybalion:

 

Mentalismo: El todo es una sola cosa, y sus partes deben corresponder a esa primera cosa, de modo que el rito mágico debe será para que la cosa una se exprese perfecta y armoniosamente atreves de la segunda cosa.

 

De modo que si el pasaje bíblico que aquí referimos, está hablando de un libro sacro y un intérprete adecuado, el propósito del rito será conceder al operador la facultad de desvelar ese texto.

 

Correspondencia: Los distintos niveles de manifestación están relacionados entre sí, de manera que el rito mágico moverá las fuerzas que se correspondan macro y micro-cósmicamente. De manera que este principio es en el que se enumeran los materiales, fechas adecuadas y demás, descubiertos por la aplicación de las claves: geométricas, astronómicas, fisiológicas, psíquicas y demás en las que el mago descubra que puede operar.

 

Vibración: El movimiento de las fuerzas implicadas en el rito requieren ser llamadas por el mago (como invocación o evocación), las cuales seguramente responderán correctamente a la recitación del pasaje que ha inspirado todas las decisiones anteriores.

 

Polaridad:

 

Ritmo: Esta parte se refiere a la forma en que se ejecutará el rito, de manera que según el ejemplo que usamos, podría tener tres partes (por lo del triángulo) siendo la parte central (el ápice del triángulo) la parte invocatoria, y etcétera de decisiones que el mago tome de su análisis del texto. También puede implicar todo lo relativo a las fechas y demás cosas relacionadas también con el principio de correspondencia, a fin de que la ejecución del rito sea coherente con el ritmo correspondiente.

 

Causa y efecto:

 

Generación: Este es el propósito del ritual, que para el ejemplo podría corresponder a una iniciación en la asunción de la forma divina o comunión con el S.A.G. para una perfecta interpretación del gran grimorio primordial.

 

 


 

“Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne.”

(Eclesiastés 12:12)

 

Última actualización: 13/Ene/2013
Publicado el 13/Ene/2013

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