Presentación y teoría energética

Publicado el 8/Ago/2013

Buenas a todos, soy nuevo por aquí, llevo practicándolo y pensando en ello desde que tengo uso de razón y me gustaría compartirlo con todos vosotros. Son unas cuantas ideas generales pero cuando tenga tiempo escribiré más partes y si alguno tenéis curiosidad, hacédmelo saber y me centraré más en unas cosas u otras.

 

Todo es energía y todo está conectado. El universo es una suma de fuerzas en constante batalla. Las fuerzas visibles son las personas, los elementos y todo lo que hace que el universo se mueva a través del tiempo. ¿Pero y qué hay de esas fuerzas ocultas a la vista, las casualidades, el destino o como queramos llamarlo? Esas fuerzas son lo que unen a todo lo demás, enlaces que unen cada pequeña parte de esta dimensión en un todo.

 

No se me ocurre un nombre apropiado, pero algo como “enlaces energéticos”, “canales de energía”, “sincronización espiritual” sería algo más cercano a lo que me quiero referir. Todo objeto, cosa, animal, “idea” está vinculado a un todo por esta fuerza espiritual que siempre está ahí, no desaparece nunca y es algo profundo y misterioso.

 

Si esos “hilos del destino” se pudiesen modificar a nuestro favor, imaginad todo lo que podríamos lograr, no solo materialmente si no espiritualmente. La buena noticia es que sí que se pueden tocar, lo hacemos constantemente con nuestras decisiones a lo largo de nuestra vida sin darnos cuenta. ¿Pero y si los tocamos a nuestro favor en un momento determinado para una tarea determinada?

 

Nos pasamos toda la vida observando el mundo con nuestros ojos y en ocasiones lo observamos con nuestras emociones, y ¿no es lo mismo? Imaginad una única gran corriente intangible envolviéndolo todo sin hacer excepciones, si algo cambia en ella, podría afectar a todo el conjunto provocando cambios increíbles, y si nosotros somos parte de esa corriente podremos modificarla y hacer que todo lo demás cambie y mucho mejor si es a nuestro favor.

 

Esta teoría no tiene nada nuevo, a lo largo de la historia de la humanidad y en todas las religiones se ha creído en la parte espiritual que complementa al ser humano, que es lo que hace ser al hombre lo que es. La realidad es que esa parte no nos viene dada por ninguna deidad inventada ni por ninguna forma de vida superior, todos los animales y cosas la tienen por el simple hecho de existir.

 

Desde este punto de partida somos una pieza del sistema general interconectados a todo lo demás por enlaces, nuestra respuesta o posición con todo los demás es cosa nuestra. Podemos modificar esos enlaces para provocar situaciones, conseguir emociones y potenciar nuestras características como parte del sistema. Se trata de ser más eficientes espiritualmente hablando y no dejar las cosas a la suerte, pelear por lo que se quiere e inclinar la balanza a nuestro favor en todas las cosas en las que tengamos el suficiente empeño como para hacerlo. Esto no es un disparate, es nuestra responsabilidad, estimular esas conexiones para crecer espiritualmente y no ser una hoja a la deriva en este torrente, sino un gran barco capaz de moverse libremente por él aprovechando las corrientes a nuestro favor.

 

El problema que se nos presenta es que no sabemos canalizar esta energía, y en la mayoría de ocasiones vaga libremente de forma incontrolada. Hemos avanzado tanto en nuestras formas físicas que la parte espiritual está atrofiada y nunca la hemos usado para modificar las corrientes del universo, ni si quiera la tenemos en cuenta a lo largo de nuestra vida.

 

Al ser parte del sistema ¿somos solo lo que delimita nuestra piel? La respuesta obviamente es no. Nuestra parte espiritual es mucho más grande que nosotros y se encuentra en continuo crecimiento. Para algunos es un aura, para otros puede ser como una esfera que los envuelve, hay mil formas de verlo pero lo inequívoco es que somos algo más que lo presente en el plano material. Nuestra manifestación en este plano es una extensión de nuestra forma espiritual, una forma puramente energética, un nodo de una red inmensa, que transmite energía y la recibe en todas direcciones. Si esto es así, ¿no podríamos tener ahora mismo un objeto entre nuestras manos y convertirlo en una extensión propia de nuestro ser? Fortalecer los canales entre esa cosa y yo y que me ayudase en la comunicación de otras conexiones siendo casi de forma automática para mí. Esto es posible. En pocas palabras podríamos elegir cualquier cosa e imprimir en ella una huella espiritual, una parte de nuestra esencia y darle un cometido determinado el cual nosotros sólo deberíamos supervisar. Las ideas y las emociones más primitivas son la forma de llegar a los enlaces y modificarlos.

 

Una herramienta muy apta para esto es el dibujo. Pensar en una idea determinada, dibujar libremente un icono, dibujar que te sugiere esa idea en su forma más primitiva, “dejar tu huella” en ese icono y llevarlo casi siempre contigo. Tendremos una extensión de nosotros cerca de nosotros que atraerá los flujos de energía del tipo de la idea que hayamos representado o propiciará a la idea en cuestión. Para los practicantes de reiki dejar la huella podría ser cargar de energía tal objeto, para otros podrá ser un ritual a la luz de la luna, para otros rezarle, para gustos colores, solo es necesario que veas tal cosa como una parte de ti, importante para ti y que te hace un bien.

 

También es posible usar objetos como anillos o colgantes y darles algún “carácter”, son algo fácil de llevar siempre y una vez te acostumbras estas como desnudo sin ellos.

 

Los carácteres o ideas pueden ser cualquier cosa que se persiga: éxito, atracción, poder, carisma, voluntad, don de gentes, grandeza, riqueza,…la lista puede ser interminable.

 

No soy partidario de usar letras en ningún idioma porque son un nombre para referirse a una idea, no son una idea en sí, pero cada uno es libre.

 

Fin de la parte introductoria, gracias por leer y espero haber levantado inquietudes, espero críticas de todo tipo. 

Un abrazo

DDD

 

Última actualización: 8/Ago/2013
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