Leyendas de Panteón

Publicado el 24/Oct/2011

Por aleph: 

Me permito abrir un post sobre las historias que todos hemos escuchado sobre nuestros Panteones.

Yo soy oriunda del Estado de San Luis Potosi, y quisiera compartirles alguna de las historias de su Panteon.


Espero compartan conmigo sus historias
Detente un momento, pasajero;¿por qué te vas pasando sin hablarme? Porque soy de tierra y tu de carne? Por eso Apresuras tu paso tan ligero? Escúchame un momento pasajero, lo que te pido es corto y voluntario: Rézale un Padre Nuestro A mi Sudario y prosigue tu marcha......Aquí te espero¡¡
Esta frase se encuentra en la entrada del Panteon.
Es algo muy común que cada uno de nosotros hallamos escuchado historias sobre los panteones de nuestra localidad.
Después de haber visitado uno de los panteones locales de mi Estado les presento las historias favoritas que escuche.


Madre¡¡¡¡
Al costado derecho de la Capilla de Nuestra Señora del Refugio se localiza una Piedra “bola”, casi circular, de aproximadamente un metro de diámetro. Esta piedra, la que según los trabajadores, debe tratarse algún tipo de monumento, tiene impresas las palabras MADRE¡¡.
En torno a esta piedra se remarcan dos leyendas:
Se cuenta que a la derecha de la iglesia , en la parte frontal, se encuentra una piedra con la inscripción Madre¡¡, y que esta piedra, era una niña que desobedecía a su Mama, siempre se portaba mal.
Entonces un día la Mama le dijo que si seguía portando mal se iba a convertir en piedra (cuantos de nosotros no fuimos advertidos con este tipo de historias cuando éramos niños mal portados) . así pues un día fueron juntas al Panteón. Cuando llegaron la niña empezó de manera grosera a correr sobre las lapidas por todo el Panteón y la Mama pidió que respetara las sepulturas, que se detuviera, y al pasar la niña al frente de la iglesia se quedo convertida en piedra.


Otra versión muy conocida en mi Estado sobre esta misma piedra, es al respecto de las peregrinaciones que suelen llevar a cabo los días antes del día 2 de febrero hacia la Iglesia de Talpa, suelen hacer el recorrido a pie todas las familias.
El recorrido es muy largo y se planea con tiempo y con mucha ilusión por los peregrinos y se lleva a cabo con mucha plantación por parte de los feligreses.
El paso de los peregrinos es todo un acontecimiento culminando el día 2 de febrero con la llegada de los viajeros a Talpa.
En el caso que nos ocupa iba a ser familiar: el Papa, la Mama, tres hijos (dos mujeres y un hombre) y dos jovencitas más amigas de la familia.
En los primeros días del viaje todo era alborozo, cada jornada (de unos veinte kilómetros) se disfrutaba ante los bellos paisajes que encontraban a su paso. Pero conforme transcurría la primer semana de duro caminar, la Mama se molestaba con facilidad por cualquier cosa producto del cansancio acumulado y empezó a renegar, a decir que para qué había ido en esa peregrinación, que mejor se hubiera quedado en casa a descansar. Las moscas la molestaban, los zancudos no la dejaban dormir por la noche y cada metro que caminaba lo sentía más pesado.
Su malestar llego a tanto que cuando aun faltaban tres o cuatro jornadas para llegar a Talpa decidió no continuar el viaje para sorpresa de su familia. Pero lo grave no fue que hubiera decidido no cumplir la promesa de visitar a la Virgen de Talpa sino que perdió el control y empezó a blasfemar contra su familia y contra otros peregrinos, a quienes ofendía con sus palabras.
Parecía que la mujer había perdido el juicio.
Llego a tal grado su perdida de razón que acentuó sus ofendas, ya no solo a las personas que la rodeaban sino contra la Virgen de Talpa, a quien., según cuentan, le gritaba que no la visitaría y que la castigara si quería pero que ella ya no continuaría con la peregrinación. Las terribles palabras ofensivas de la mujer poco a poco fueron bajando de volumen, primero sus pies se quedaron pegados al piso luego su piel fue adquiriendo un color pardo, y aunque hizo un esfuerzo por moverse, se agacho para jalar sus pies, fue entonces cuando quedo en firma casi redonda, convertida en piedra. El esposo los hijos al observar el fenómeno que esta operando solo alcanzaron a gritar MADRE¡¡¡¡ pero ya nada pudieron hacer.
Cuentan que los familiares de esta mujer quisieron llevar la piedra ante la Virgen de Talpa, confiaban en que al estar ante la Santa Señora, esta tendría compasión, la perdonaría y volvería a hacer una mujer normal. Al intentar caminar la piedra en dirección a Talpa fue imposible hacerla avanzar su peso había aumentado de tal forma que no la podían mover ni un milímetro en dirección a Talpa pero cuando intentaron llevarla en dirección opuesta es decir, rumbo a Tepic, no encontraron ninguna dificultad. Finalmente trasladaron la piedra al panteón Jardín. La piedra tiene fecha 1951.

Fotos tomadas de farm1.static.flickr.com


No sé si este relato realmente pasó, pero aquí en México es muy sonada esta historia:
Siendo una noche como todas, pero en especial, ésta era una noche un poco más fría, más obscura, cerca de la 1 de la madrugada, un taxista regresaba a su casa después de todo un día de arduo trabajo, en la calle ya no había ni alma de gente, pero al pasar frente al cementerio general de la ciudad se percató que una chica le hacía la parada, éste se siguió pensando que ya estaba muy cansado y que era muy tarde para hacer otra dejada.
Sin embargo reflexionó y pensando en su sobrina de 17 años que fué violada y asesinada 3 años atrás, dijo, "pobre chica, no la puedo dejar ahí expuesta a no se qué miserable".
Retrocedió su taxi y llegó hasta ella, tenía aproximadamente entre 18 - 19 años. Al contemplar su rostro, el taxista sintió un frío intenso y cierto sobresalto, al que no le dió importancia, pues la niña era dueña de un rostro angelical, inspiraba pureza, de piel blanca, muy blanca, cabello sumamente largo, era delgada, facciones finas, con unos ojos grandes, azules, pero infinitamente tristes, tenía un vestido blanco, de encaje, y en su cuello colgaba un relicario bellísimo de oro, que se veía de época.
El taxista acongojado le preguntó adónde la dejaba, y le dijo que quería que la llevara a visitar 7 iglesias de la ciudad, las que él quisiera, su voz era suave, muy triste, pero dejaba notar un timbre muy extraño, que le dejó una sensación de miedo y misterio.
Para no hacerla larga, el taxista la llevó a cada una de las siete iglesias sin replicar, en cada una pasaba cerca de 3 minutos y salía con una expresión de serenidad, de tranquilidad, pero sin abandonar de sus ojos esa mirada de infinita tristeza.
Al final del paseo, ella le pidió un favor. "Discúlpeme si he abusado mucho de su bondad, mi nombre es Alicia, no tengo dinero para pagarle ahora, sin embargo le dejaré éste relicario, y podría hacerme un último favor? Vaya a la colonia Jazmines # 245, ahí vive mi padre, entréguele mi relicario y pídale que le pague su servicio, ah, y dígale que lo quiero y que no se olvide de mí. Déjeme donde me recogió por favor."
El taxista se sintió como en un trance, en donde actuaba automáticamente a la petición de la chica, y la dejó ahí, frente al cementerio. El hombre se fue a su casa, se sentía mareado, le dolía intensamente la cabeza, y su cuerpo le ardía por la fiebre que empezaba a tener, su esposa lo atendió de ese repentino mal, duró así casi 3 días.
Cuando al fín pudo reaccionar y se sintió mejor, recordó su última noche en el taxi, recordó a la niña angelical de las iglesias, y recordó su última petición, que le hizo sentir un escalofrío intenso que hizo que se simbrara de pies a cabeza, aunque él no comprendía nada, pensó "que raro fue todo, seguro se fue de su casa, o tiene problemas, pero, ¿por qué en el cementerio? ¿quién era?, ¡¡El relicario!!", sí ahí estaba, sobre su mesita de cama, el relicario de Alicia, que ahora tenía restos de tierra.
Se paró como un resorte, tomó su taxi y fue a la dirección que le diera la chica, pero no con la intención de cobrar, sino de descubrir, conocer, aclarar la verdad detrás de ese misterio que le inquietaba, que le estremecía, que no quería ni pensar.
Tocó, era una casa grande, estilo colonial, vieja, entonces abrió un hombre, de edad avanzada, alto, de aspecto extranjero, con unos ojos, si los ojos de Alicia, así de tristes. El taxista le dijo "Disculpe señor, vengo de parte de su hija Alicia, ella solicitó mis servicios, me pidió que la llevara a visitar siete iglesias, así lo hice y me dejó su relicario como penda para que usted me pagara".
El hombre al ver la joya rompió en llanto incontrolable, hizo pasar al taxista y le mostró un retrato, el de Alicia, idéntica a la de hace 3 noches.
¿Es ella mi Alicia?, le dijo el hombre, "Sí ella, con ese mismo vestido".
"No puede ser, hace tres noches cumplió 7 años de muerta, murió en un accidente automovilístico, y este relicario que le dió fue enterrado con ella, y ese mismo vestido, su favorito... hija, perdón, debí hacerte una misa, debí haberme acordado de tí, debí...."
El hombre lloró como un niño, lloró y lloró, el taxista estaba pálido, pasmado de la impresión,"había convivido con una muerta" eso lo explicaba todo.
Volviendo de su estupor, le dijo al padre de Alicia, "señor, yo la ví, yo
hablé y conviví con ella, me dijo que lo amaba, que lo amaba mucho, y que no se volviera a olvidar de ella, creo que eso le dolió mucho".

Se dice que el padre de Alicia recompensó al taxista, le regaló toda una flotilla de taxis para que iniciara un negocio, todo en agradecimiento por haber ayudado a su niña adorada a visitar las iglesias en su aniversario fúnebre. 


EL ROBO AL CEMENTERIO
Me contó que hace tiempo, en la época de la colonia había una ancianita que vivía sola en una gran casona, la cual parecía que se iba a caer.
La ancianita, que no tenía a ningún ser querido que la cuidara, murió y en su última voluntad pidió que se le enterrara con todas sus joyas y pertenencias ya que no tenía a nadie que se las heredara. Así se cumplió a la señora: fue enterrada con sus cosas.
Pasaron algunos años y unos cuidadores del cementerio que eran nuevos se enteraron del tesoro con el que la señora había sido enterrada, así que decidieron sacar las cosas de valor que tuviera ahí dentro.
Así, a media noche, ellos comenzaron a profanar la tumba de la cual sacaron las joyas que pudieron, pero a uno de los hombres le llamó la atención un anillo que el cadáver llevaba en uno de sus dedos.
Éste, al tratar de quitárselo - no podía puesto que el anillo se había atorado-, al no poder sacarlo, el hombre utilizó la pala que llevaba para cortar el dedo.

Pasó el tiempo y un día que ambos hombres estaban haciendo su ronda por el cementerio vieron a una señora sobre una tumba, ambos pensaron que era alguien que fue a visitar a sus muertos, ambos se le acercaron y le pidieron que saliera del cementerio, que ya no eran horas de visita.
La señora no les hizo caso y siguió arrodillada. Ambos sujetos se molestaron y la sujetaron del brazo para sacarla.
Uno de ellos se dio cuenta que a la mano de la señora le faltaba un dedo, uno de ellos le preguntó qué le había pasado y le contestó, pero al comenzar a hablar el velo que llevaba puesto se le cayó dejando ver su rostro, el cual era el de la señora que estaba en la tumba que habían saqueado... y volteó su rostro hacia el hombre que le había arrancado el dedo por el anillo que llevaba.
El otro hombre salió corriendo con todas sus fuerzas pero el del anillo por más que corría, la señora no le dejaba ir y ésta comenzó a desaparecer, pero el hombre que le quitó el anillo murió de un infarto.
Al día siguiente encontraron el cuerpo junto a la tumba de la señora sin un dedo y con una expresión de terror y el cabello blanco del miedo que experimentó. 


LEYENDA DE BOLIVIA
La hacienda del señor Barrera estaba al pie del cerro Panaga, cerca de la Unidad Vecinal. Sólo tenía una pocas reses que pastaban en el pequeño prado.
Al cuidado de ellas estaba un muchacho de unos once años de nombre Angelito. Era alto, delgado, de tez curtida por el sol, ojos y cabellos castaños y expresión simpática. Mientras pastaban el ganado tallaba figuras en madera con una pequeña navaja o tocaba la flauta.
Una tarde pastoreando las reses se acercaron a una capilla de aspecto lúgubre, que los vecinos llaman la capilla Embrujada.
Angelito recordó lo que habían dicho de ella:
¡Espantan de día y de noche!.
¡Si pasas cerca no entres!..
¡Huye del lugar, la capilla esta embrujada!.
A pesar de todo se acercó a la capilla movido por la curiosidad. Entró del todo y se acercó a la capilla movido por la curiosidad.
Entró muy despacio, miró todo lo que había en su interior y .....
- ¡¡¡Auxilio!!!.
Los desgarradores gritos de Angelito resonaron en todos los contornos del cerro de Panaga. El ganado corrió espantado hasta la hacienda.
La tarde quedó en silencio. De la hacienda de los alrededores corría la gente aterrorizada. Algunos cautelosos se acercaron a la capilla y no vieron nada. Nadie pudo explicarse la misteriosa desaparición del niño. Ha pasado mucho tiempo y aún no lo han encontrado. Su familia le lleva flores.
La gente del lugar cambia de ruta para no pasar por delante de la capilla y nadie se atreve a transitar de allí.
Es una capilla solitaria y tétrica, su aspecto sobrecoge. Solamente los que no conocen la historia de Angelito pasan tranquilos por el lugar.
Nos cuentan los vecinos que a veces en altas horas de la madrugada se despiertan espantados por los ruidos extraños que salen de la capilla, acompañados de gritos desgarradores, y el llanto de un niño. 


Por Freyja: 

Las Leyendas más conocidas del Panteon de Belen en Guadalajara, Jalisco. 

EL ARBOL DEL VAMPIRO
Cuenta una de las leyendas del Panteon de Belen que hubo un vampiro que se alimentaba de la sangre de los tapatíos. Todo empezó cuando encontraban pequeños animales en la ciudad sin una gota de sangre.
Después encontraron niños muertos y lo peor sin sangre. Pánico reinaba en las calles al caer la noche. La gente no salía al oscurecer y se quedaban en sus casas rezando por sus vidas.
Hubo unas personas que estaban cansadas de esta situación y se armaron de valor para acabar con la amenaza nocturna. Después de seguir la pista del Vampiro lo emboscaron. La misma noche le pusieron una estaca de madera en el corazón que la causo la muerte.
Al día siguiente la comunidad lo sepulto y pusieron lapidas grandes sobre el cuerpo, con la esperanza de que no surgiera otra vez por la noche.
Después de muchos meses las lapidas fueron quebrantadas. Y un árbol salio de la tumba del Vampiro. Ese árbol todavía existe en el panteón y se cree que nació de la estaca que fue clavada en el corazón del Vampiro. Cuando la gente cortaba pequeños pedazos del árbol este sangraba. La sangre provenía de las victimas del Vampiro.
Durante la noche se dice que puedes ver las caras de las victimas reflejadas en el árbol. Este árbol parece que esta encantado y una de las leyendas del Panteon de Belen mas popular.
La gente dice que deben tener vivo el árbol por que cuando el árbol muera el Vampiro regresara. Actualmente, el árbol del Vampiro es protegido con un cancel por que mucha gente acostumbraba a trozar el tronco para ver si salía sangre y por ende el árbol se estaba secando. El árbol esta en buenas condiciones y mientras el árbol viva la leyenda vivirá.


EL NIÑO QUE TENIA MIEDO A LA OSCURIDAD 

Esta es la tumba real de la siguiente historia, notaran los juguetes que la gente le lleva a nachito.



Ignacio tenía un extraño problema desde que nació. Su fobia era el miedo a la oscuridad y a los lugares cerrados.
Era tan grande su miedo que sus papás tenían que dejar la luz prendía y abiertas las ventanas durante la noche para que pudiera dormir.
Desafortunadamente, después de cumplir un año Ignacio murió. Su cadáver fue sepultado en el Panteón de Belén.
Al otro día los encargados del Panteón de sorprendieron que la tumba estaba abierta y colocaron la lapida en su lugar. Este hecho sucedió por diez días seguidos.
Los papás comentaron a los vigilantes del cementerio la fobia que tenia su hijo. Al parecer todavía tenía miedo aun después de la muerte. Por lo tanto, decidieron poner en alto la tumba del niño para que no estuviera debajo de la tierra.
Cuando fuimos a visitar el Cementerio vi la tumba con muchos juguetes para que el niño juegue por la noche y no haga travesuras.


Por aleph: 

PANTEON AGUASCALIENTES
Hay gentes en todas partes que siempre han creído en los aparecidos, calaveras y ruidos, y sus conversaciones a cual más de fantásticas y variadas, aunque llenas de sencillez; las oímos con un interés admirable y algunas veces con verdadero miedo.
Jesús Infante, cartero y albañil contaba que en una ocasión contrajo un compromiso con don Carlos Espino, de terminar un monumento en recuerdo dedicaba a sus familiares y que debería entregarlo al día acordado.
Pero sucedió que el último del plazo daban las ocho de la noche y no lo terminaba; siendo así que, al ir por uno de los corredores a traer unas cuñas que faltaban, sintió algo de miedo, escuchando un ruido extraño detrás de él que le seguía haciendo trac, trac, trac; y aseguraba que sintió como si le hubieran echado agua por la espalda y las piernas se le doblaban, que voltio hacia atrás y que fue viendo una calavera que movía tan fuerte las mandíbulas, que al chocar entre sí, se oía el sonido de sus dientes; que oyó muy claro que le dijo:
Compadécete de mis penas que me atormentan en el purgatorio; tengo cincuenta años sin descanso; pide a mi abuelo padre de tu abuelo que de los doce mil pesos en plata que están al pie de la alacena que está en la cocina a vara y media de profundidad, te den cien pesos de los cuales darás cincuenta al padre que me diga tres misas; y yo te recompensaré algo más dándote al alivio de tu asunto, si no cumples, no sanas.
Para Jesús su asombro fue tal que las cuñas que llevaba en las manos no supo donde las soltó; al fin pudo correr espantado; pero que aún la calavera que lo alcanza, que lo alcanza y casi le tocaba los tacones y más y más rechinaba los dientes, y dice que como puedo se resolvió a salir dejando sus herramientas y todo, porque el miedo ya no lo dejó terminar su compromiso.
Al día siguiente fue acompañado de un amigo para poder así terminar dicho compromiso cuanto antes, y no volver jamás.
En verdad, Jesús se enfermo a tal grado que los miembros de su cuerpo se le paralizaron y difícilmente se sentaba y siempre tembloroso como si tuviera mucho frío, según el decía.
Su alivio lo consiguió, hasta que hubo cumplido lo que le había indicado aquella espantosa calavera con su tenebrosa voz.
Contando Jesús a sus amigos este caso, ellos le referían que aquello era ya bien conocido de toda la gente y que también Joaquín Sánchez le había pasado el mismo caso. pero que éste no había atendido a los ruegos de la calavera y había saltado por las paredes del panteón y que jamás sano de la enfermedad que le causara el susto que sufrió en el panteón.
Y así por el estilo contaban a diario casos de la calavera del panteón, Llegando a ser vulgar la leyenda que todo Aguascalientes creyó las consejas que se referían.

EL AGUJERO DEL DIABLO
(La Celda de Satanás)

Don José Guadalipe Ramírez Alvarez escribió en 1967 en el prólogo de su libro "Leyendas Queretanas", lo siguiente:
Al Querétaro que aún anhela soñar:
Emergerá, aquí y ahora, el sueño,
porque ¿Acaso hablamos algo verdadero aquí , dador de vida?
No, pues que hablamos de leyenda, con la que sólo soñamos, sólo nos levantamos del sueño.
La leyenda siempre es como un ensueño
por ello, nadie habla aquí de verdad ...

 

Hace mucho tiempo, en el Convento de San Francisco, (hoy Museo Regional) permanecían los jóvenes seminaristas que estudiaban para ser sacerdotes, entre ellos había uno que era de los más destacados.
Una mañana, cuando fueron todos a misa, este joven sintió que alguien lo miraba, al voltearse vio que era una mujer bellísima y joven, pero como el había decidido entregar su vida a Dios, no podía pensar en ninguna mujer, así que decidió olvidarse de ella y rezar durante toda la tarde, para olvidarla.
Al día siguiente cuando fueron a misa, el muchacho sintió otra vez esa mirada penetrante, se trataba de la misma muchacha, así que, al terminar la misa, fue con su confesor a pedir ayuda, el cual le dijo que se trataba del demonio, que intentaba alejarlo de Dios. Por tal motivo el joven seminarista decidió no ir a misa al día siguiente y quedarse a rezar en su celda.
Ya por la tarde sus compañeros decidieron ir a verlo y este les dijo que todo estaba bien, pero en la noche, al estar rezando el muchacho, de pronto oyó ruidos y al voltear a la pared vio la silueta de la muchacha que se desprendía de la pared poco a poco, para después irse convirtiendo en una especie de bestia y hombre mezclados.
El seminarista rezó y rezó y sus compañeros al darse cuenta intentaron abrir la puerta pero se dieron cuenta de que estaba totalmente bloqueada. Entonces todos ellos empezaron a rezar en voz muy alta, hasta que finalmente se dio una tremenda explosión, que impulsó a la bestia a salir por el techo.
Gracias a su fe, el demonio había sido derrotado una vez mas y al salir de la celda dejó un enorme agujero en el techo.
A ese agujero ahora le llamamos "EL AGUJERO DEL DIABLO"

Esta leyenda le fue narrada a Marisa por la Miss Irma Tamayo y es una versión condensada de la leyenda "La Celda de Satanás" que le narró Don Germán Patiño al escritor y abogado Don José Guadalupe Ramírez Álvarez y que aparece publicada en su libro "Leyendas de Querétaro".

EL ARBOL DEL HORCADO
Al otro lado del panteón de Belén se encuentra el Hospital Civil Viejo.Unas de las leyendas del Panteon de Belen había un paciente muy enfermo que tenia cáncer. Este joven muchacho estaba muriendo. La madre del muchacho trataba de motivarlo y salir adelante pero nada aliviaba su dolor.
Los doctores del hospital decían que habían hecho todo lo que estaba en sus manos y que no había más que hacer.
Una vez, mientras dormía el joven Santiago, la madre le puso una foto de un santo preferido.
Al día siguiente, cuando Santiago vio la foto en su mano la maldigo y renegó de su enfermedad. Su mamá trató de calmarlo y le pidio que tuviera fe y que Dios le daría la salud. Santiago estaba tan furioso que le pidió a su mamá que saliera del cuarto que lo dejara solo y que no quería saber nada de Dios.
Esa noche encontraron al joven colgado en un árbol al lado del hospital es decir, en el panteón. Actualmente, solo queda el tronco del árbol y se dice que en la noche se ve la sombra del joven ahorcado.
Panteon Belen.- Leyendas


La Casa a Lado del Panteon
Baja California
La Leyenda
Cuentan que en esa casa vivió una familia hace algunos años, una familia como cualquier otra, la madre, el padre y dos hijos pequeños, por cosas del destino, buscando mejorar en su nivel económico el padre decide irse a trabajar a estados unidos, “Para superarse” dejando a su familia sola en una ciudad de la frontera “Mexicali” una ciudad que crecía aceleradamente. En donde el modo de vida igualmente se aceleraba para todos.
Se dice que la esposa no soporto la soledad, que las presiones de la casa, los hijos, la falta de un hombre en casa, la falta de una familia cerca y muchas otras cosas la cambiaron, de ser una mujer alegre, amorosa y buena, se convirtió en alguien irreconocible.
La des atención hacia sus hijos rápidamente se hizo notar por los vecinos, dos pequeños que pasaban horas en las calles, en esa calle y jugando en los terrenos del panteón, sucios, delgados, ojerosos, cual pordioseros deambulaban, algunos vecinos los alimentaban, otros cerraban sus puertas al apenas verlos.
A toda hora los gritos, los golpes se escuchaban en esa casa, quizás por eso los niños buscaban refugio en las calles, a veces duraban días sin asomarse a la calle, y cundo salían por fin sus curiecitos presentaban golpes, rasguños, cortadas, moretes y rasgos de locura…
Sus ojos cada vez con menos vida, menos alegría, sus cuerpos cada vez con menos fuerza… Un día simplemente desaparecieron por semanas, no se sabia nada de ellos ni de su madre, los vecinos comenzaron a preocuparse, tocaron las puertas de la casa por días y nadie contestaba, hasta que una noche llego un carro a la casa, era el padre, que tumbando la puerta entro y salio corriendo, gritando con un bulto en sus brazos…
era el cuerpo de uno de los niños, lo dejo en la banqueta y entro de nuevo saliendo con otro de los cuerpos, una vez mas entro y en sus brazos tenia a su esposa que agonizaba… sus gritos y desesperación irrumpieron en las casas vecinas, rápidamente la calle se lleno de personas que trataban de ayudar y de otros mas que solo querían saber que pasaba… Los cuerpos de los niños yacían en la banqueta y el hombre gritaba con su mujer en brazos “Fue mi culpa” “Fue mi culpa”…
Nadie entendía que pasaba a ciencia cierta, llegaron las patrullas, la ambulancia pero nada pudo hacerse la familia había muerto… El grado de descomposición de los cuerpos era bastante avanzado, la policía dictamino que los cuerpos habían fallecido seis días atrás, la mujer enloqueció y golpeo a los niños hasta matarlos, al darse cuenta de lo que había hecho trato de suicidarse colgándose del marco de la puerta, este se rompió y callo al suelo golpeándose la cabeza quedando inconciente… Al no recibir contestación en las llamadas, en los mensajes, en las cartas, el padre responde a su peor presentimiento, llegando a su casa se da cuenta de que en realidad su presentimiento no se acercaba siquiera a esa horrible realidad…
Dicen que el hombre también se volvió loco, que se negaba a enterrar los cuerpos de su familia… dicen Que nunca los enterró y vivió con ellos en esta casa, dicen que también se suicido… Pero… Los vecinos cuentan que sus almas siguen aquí, que los han visto… Que esos niños deambulan por las calles, que viven en esta casa, que esa madre sigue gritando, llorando y penando al igual que el padre…

LEYENDA DE MUERTOS DE XOCHIMILCO 
Se cuenta que el 1o de noviembre, cada año de manera especial, al sonar las campanas de las iglesias cercanas; a las 12:00, las almas de los difuntos cruzan la zona de Xochimilco iniciando su camino a los poblados cercanos al lago, donde habitan sus dolientes. Dice la tradición que al siguiente día, en la mañana, después del culto otorgado en el que a los muertos se les ofrece simbólicamente comida, bebida e incluso música, y una vez apagadas las velas que los recuerdan, las almas de los difuntos se retiran al retocar las campanas. Se dice que el sonido de las campanas indica a las almas el camino correcto o que deben seguir para llegar a los poblados, primero salen de sus sepulcros, se reúnen y se distribuyen en las moradas que habitaban cuando vivos, y después se reúnen nuevamente para dirigirse al panteón. Existe por ahí también una historia que circula de manera hablada en la que se decía que si alguien iba al lago de Xochimilco, uno se enamoraba irremediablemente del lugar y se perdía en la zona para nunca más regresar
.
Leyenda de Mintzita y Itzihuapa
Ciudad de México (México). Una leyenda permea en las celebraciones de Día de Muertos en la zona lacustre de Michoacán: la de Mintzita y Itzihuapa, ambos príncipes de la zona tarasca que vieron frustrado su amor con la llegada de los españoles.
La princesa Mintzita, para rescatar a su padre de los conquistadores, ofreció a éstos el tesoro oculto en el lago de Pátzcuaro. Itzihuapa mismo se ofreció para extraerlo, fue hecho prisionero por las 20 sombrías almas que lo resguardaban.
Así, Itzihuapa se convirtió en el guardián 21 del tesoro purépecha, y dejó a Mintzita con el corazón destrozado.
Pero es precisamente la noche de muertos cuando los guardianes regresan a la vida, y los dos príncipes, tras recibir las ofrendas de los vivos, se dedican las pocas horas que quedan antes del amanecer.
Toda la zona lacustre, a la luz mística de las velas, celebra calladamente el encuentro amoroso y el regreso de los muertos para convivir con sus seres queridos en una fiesta gobernada por el cempasúchitl y su alegre aroma.
Leyenda del Panteon de Higaldo
Por: ever ocampo

En el mes de Noviembre en el que todos recordamos a nuestros fieles difuntos, hace mucho tiempo en Tecozautla, Hgo justo a la media noche se escuchaban los funestos sonidos de las campanas de la parroquia de Santiago Apóstol preparando la salida de las almas que empezaban a despertar de su oscuro letargo.
Don Carlos, un señor de edad madura había salido a l pueblo a vender leña para poder comprar veladoras, pan, vino y algunas otras cosas que le faltaban para terminar de adornar la ofrenda para sus muertitos. Mientras, en su casa, su esposa colocaba al pie de la ofrenda la medalla de oro que don Carlos ponía todos los años en la ofrenda y que había pertenecido a su tatarabuelo, la cual había pasado de generación en generación hasta llegar a las manos de don Carlos.
Se dice que don Carlos después de vender su leña se metió en una cantina a gastarse el dinero que había ganado. Con unas copas encima decidió regresar a casa, cuando fue sorprendido por los funestos sonidos de las campanas de la parroquia que anunciaban las doce de la noche. En el camino, dentro de la oscuridad de la noche don Carlos descubrió un grupo de gente que caminaba con rumbo opuesto a l de él, se dio cuenta que en sus manos llevaban comida, fruta, pan, agua y licor y que atrás de ellos una persona que vestía elegantemente llevaba consigo la medalla de oro que había pertenecido a su tatarabuelo. Don Carlos les gritó: ¡espérenme, esa medalla que lleva el señor de atrás me pertenece! Las personas se fueron alejando sin hacerle caso, pero don Carlos insistió: ¡oiga señor, esa medalla que lleva puesta es mía! Repentinamente el señor que vestía elegante se volvió, el bombín que llevaba puesto oscurecía su rostro llenándolo de misterio por lo que don Carlos no pudo reconocer a éste. Un relámpago deslumbrante y ensordecedor iluminó el rostro de aquél hombre dejando ver en él solo huesos, un frío intenso recorrió el cuerpo de don Carlos mientras que el hombre con voz misteriosa le decía: ¡vete a casa, aún no es tu hora!
Perplejo por lo ocurrido don Carlos regresó a su casa, pero cuál fue su sorpresa, la medalla de oro que llevaba aquel hombre permanecía al pie de la ofrenda que don Carlos había hecho para su tatarabuelo.


Por Promethea: 

Cuando estuve viviendo en el sahara occidental una temporada, escuche una historia que me dejo los pelos de punta.
Cuando pasabamos por un pequeño pueblo, habia una comitiba de gente que corria y cantaba y llevaban consigo dos niños: un chico de unos 6 años y una niña de unos 7 u 8 meses. y no hacian mas que pasarlos de mano en mano y besarlos y tocarlos todos como si fueran "santos". La gente estaba como ida de fervor. A mi la verdad me dio miedo.
Uno de los chicos del grupo en el que yo iba era nativo de la zona y le dijimos que bajara a preguntar que estaba pasando. Y la historia con la que volvio fue increible.
Nos conto que haria unos 6 meses habia habido un accidente terrible de trafico y un camion habia atropellado a una familia entera cuando volvian del campo y cruzaban la carretera: Madre, padre, un niño pequeño y un bebe recien nacido. Eran muy pobres y vivian en lo que se llaman "ciudades de los muertos" familias que no tienen dinero y viven en los partenones familiares. en la zona de arriba vivien los vivos y en la de abajo los muertos.
Los cadaveres estaban hechos pulpa asi que no pudieron identificarlos, los enterraron y la cosa quedo asi. Pero lo que nadie sabia es que solo habian atropellado a los padres, el niño con el bebe en brazos habia salido corriendo antes del accidente con lo que los padres se distrajeron y por eso no vieron el camion.
Antes del funeral, los niños se metieron en su "casa" y se escondieron porque estaban aterrados. En el funeral, como creian que no quedaba nadie vivo de la familia, sellaron la tumba. Y los dos niños se quedaron encerrados con los cadaveres de sus padres.
Durante 6 meses, por las noches se veian luces en la tumba,y voces cantando, ademas de llantos de bebe. Y cuando se decidieron ha abrir la tumba, se encontraron al niñó y al bebe sentados jugando tranquilamente. Ambos estaban bien alimentados y el niño no hacia mas que jurar y perjurar que su papa y su mama los habian cuidado mientras la puerta estaba atrancada y no podian salir. Decia que su mama habia dado el pecho a su hermana para alimentarla y que le cantaba canciones de cuna para calmarla y que su papa les traia comida todos los dias para que estubieran bien. Lo unico que extraño al niño fue cuando añadio "lo unico que no entiendo porque mis papas nunca comian con nosotros, no se, comerian cuando estaban fuera de casa"
Cuando nos fuimos de la localidad los dos niiños eran llevados en bolandas como santones....la verdad es que la historia fue increible, pero esos dos niños me daban mucha pena. Despues de haber vivido algo tan extrahordinario pasarian a ser propiedad del pueblo como "dispensadores de suerte y milagros" con patas.

Última actualización: 24/Oct/2011
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